«The Town» y el clan de los que no son irlandeses

En su segunda incursión detrás de la cámara, "The Town", Ben Affleck, unos de los peores actores de la industria de Hollywood, cae en el mismo pecado que otros actores metidos a directores al reservarse el papelito del bueno, el bondadoso, aquel que sabe mirar en el corazón de la gente y sacar lo mejor de ellos, aquel que te escucha y te entiende, aquel que está por encima del bien y del mal y sabe como reconfortarte en tus peores momentos. Y todo ello a pesar de ser un eficaz delincuente sin escrúpulos, que después de ponerte en una situación límite, trata de enamorarte, tal y como ya se desprendía del tráiler.

Ben Affleck retoma aquel personaje de chico-malo-bueno que se popularizara en la renovación del género de gángsteres de los años cuarenta y que personificara como nadie Humphrey Bogart, particularmente en las películas de John Huston. Con la diferencia de que Bogart no interpretaba exactamente tipo malos, o cuando lo hacía, era consciente de que era un delincuente y acabaría pagando por ello. No como el Doug MacRay interpretado por Affleck, que más parece Robin Hood que un atracador de bancos.

A nivel interpretativo hay que reconocer que Rebecca Hall y Jeremy Renner están muy superiores a Ben Affleck, lástima que a sus personajes no se les permita mostrar más que unos breves bocetos de lo que podrían haber sido si detrás del proyecto estuviera un verdadero director de cine. Otro tanto podría decirse de Chris Cooper o Pete Postlethwaite, delatando este último lo que le hubiera gustado a Ben Affleck hacer con su película, algo del estilo de aquella maravillosa “Usual Suspects” del magnífico director Bryan Singer.

Aparte de “State of Grace” y ese rollo del honor familiar que se debe transmitir de padres a hijos ---¡anda, como en “The Lion King”---, a pesar de que sean delincuentes, se evidencia también la influencia de Katheryn Bigelow, pero no por la participación de Jeremy Renner, sino por la alusión a “Point Break”, aunque aquí Bigelow era mucho más responsable en su retrato de los delincuentes, evidentemente.

El momento cumbre de la película, por lo que a la interpretación de Ben Affleck se refiere, es esa secuencia en la que le relata a Claire (Rebecca Hall), la traumática pérdida de su madre ---¿”Bambi”?---, pero con un sentimiento similar al que podría transmitir una farola. Apagada. Como director tampoco es que saque mucha mejor nota. Tan sólo las secuencias de acción están resultas con algo de chispa, que no de gracia, pero el resto del relato no difiere mucho de un filme televisivo con toques visuales indies, como esas imágenes de la ciudad nublada fotografiados a baja velocidad.

¿Qué más puedo decir? Que, indudablemente, la vi en un cine diferente al que mi compañero que tiene otra impresión bien distinta de la misma película. ¡Qué sería del mundo sin la división de opiniones! Pero me parece muy excesivo aquello de for your consideration.
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Foto: La Butaca