«Crash»: chocando cuerpos

Si la obsesión por los cuerpos llevaba en "Crimes of the Future" (1970) a plantear un universo distópico en donde se apuesta por un erotismo ascético, esta presentación de los cuerpos sumergidos en prácticas sexuales grises, controladas, vistas y presentadas con distancia científica, en "Crash" (1996) no se hace otra cosa que explotar estas características y, encima, vincularlas con uno de los mejores escritores de ciencia ficción de la historia del género, o mejor, uno de los mejores y más definitivos escritores del siglo XX: claro, hablamos de J.G. Ballard. "Crash" de David Cronenberg va a basarse en una de las novelas fundamentales del citado escritor y a estrictamente relacionar una producción cinematográfica con una producción literaria que, de una manera u otra, se "retroalimentan", generan la bien conocida intertextualidad que abre este campo de obsesiones detrás de las producciones artísticas.

¿Qué se cuenta en la película? Jim Ballard, interpretado por James Spader, es un hombre que se siente encerrado en una vida que no lo lleva a ningún lado, una suerte de depresión originada por la rutina, esas cosas del mundo cotidiano. Pero, de la nada, un accidente de tránsito cambiará su vida para siempre: el personaje interpretado por Holly Hunter colisiona en un ruta con el auto del doctor Ballard y, en el medio del choque, el accidentado observa como la mujer procede a correrse el cinturón de seguridad y a masturbarse rápidamente, frenéticamente. A partir de allí, sera introducido en un grupo de personas que se dedica a recrear grandes accidentes de autos, digamos los clásicos, y que se excita a partir de observar, presenciar colisiones, observar cuerpos deformados, llenos de cicatrices originados por estos accidentes.

La cinta es en sí bastante desesperante en cuanto al planteo de la historia: hay una suerte de sensación de sofocamiento, con planos repletos de grises, de zonas vacías, de planos generales lentos, de diálogos que nos pierden hasta llegar a esos momentos en donde nos encontramos con alguna que otra frase que parece ser la postulación efectiva de una verdad, de esta suerte de ideas rectoras: cuerpos mutilados, cicatrizados, tullidos arrastrándose con medios mecánicos, la idea de que gracias a la tecnología los cuerpos pueden llegar a transformarse, a ser algo nuevo, diferente; otra vez: a explotar un costado del erotismo impensado en las condiciones corporales actuales, en los cuerpos prototípicos.

Entre esta multitud de cuerpos en pleno proceso de transformación, choques automovilísticos, trabajo con el universo pop --- los choques que se recrean son los pertenecientes a los de las grandes estrellas ---: toda una serie de referencias ascéticas en el medio de choques que tratan de reingresar a la vida rutinaria por la violencia algo de la acción, del erotismo un tanto relegado por la sociedad, la vida cotidiana. ¿Qué pasará en las siguientes películas que analizaremos? Nos vemos mañana, entonces, para poder saberlo y desentrañar este misterio.

Foto: MSN Enterteinment