«Balada Triste de Trompeta», triste es poco

La última película de Álex de la Iglesia ejerce una fuerte influencia en cualquier espectador que la vea, y no deja indiferente a nadie. Sin embargo, se pueden dar dos situaciones después de su visionado: amarla u odiarla. En mi caso me inclino más por lo segundo.

Esta vez el director a decidido prescindir de Jorge Guerricaechevarria, compañero habitual con el que escribía los guiones de sus películas, y realizar el texto él solo. Creo que esta decisión es la más desafortunada que habría podido escoger antes incluso de comenzar la producción, y esto influye notablemente en lo que podemos ver en pantalla. Porque ¿qué trabajo de guión hay en "Balada Triste de Trompeta"? Nulo: Ni continuidad entre las escenas, ni tensión dramática, ni trabajo de personajes... Desaparece esa base fundamental de cualquier película sobre la que tendría que trabajar un director y desarrollar el resto de ideas en pantalla. Sin embargo aquí no encontramos eso por ningún lado.

Después de los magníficos créditos iniciales, donde encontramos todo tipo de imágenes intercalándose películas clásicas de terror con otras del franquismo, con un mensaje tremendamente sugerente, no podíamos más que mostrarnos esperanzados ante lo que nos tendría preparado el director para el resto del metraje. Qué equivocación. A partir de ahí no son más que una hilera de situaciones inverosímiles, sin relación, sentido o ningún tipo de explicación, sobre la historia de dos payasos de circo que desean a la misma mujer. Este es el único punto de referencia de la historia, un trío amoroso que se utiliza para dar rienda suela a la imaginación del director sin sentido ni propósito.

A partir de ello nos encontramos con todo tipo de escenas donde parece que la violencia justifica todo, aunque entre ellas lo que más destaque sea el sinsentido y su gratuidad. No existe un trasfondo que pueda servir o al menos justificar el uso de estas escenas dentro de la película, con ellas no se busca transmitir un mensaje claro o defender una idea. Además, los momentos históricos que aparecen en la película, como la construcción del Valle de los Caídos o el atentado contra Carrero Blanco, están metidos con calzador y de una manera tan poco natural que desconciertan. Sinceramente, no se qué pudieron ver Tarantino y el resto del jurado de la pasada Mostra de Venecia para darle el premio a Mejor Guión.

Cuestiono ese galardón, pero no el de Mejor Director. Tampoco es que en "Balada Triste..." sea un ejemplo de realización magistral, pero si lo comparamos con el resto de elementos de la película es, sin duda, de los más destacables. La cinta es, a nivel visual, sorprendente e impactante. Con una fotografía y un uso de la cámara en algunos momentos que realmente son dignos de admiración. El final tiene lugar en la cruz del Valle de los Caídos, donde el director retoma por enésima vez ese homenaje a la conclusión de "North by Northwest" en el Monte Rushmore, que ya utilizó en otras películas como "El Día de la Bestia" o "La Comunidad". Aquí Álex de la Iglesia demuestra, por si alguien tenía dudas, de que es mucho mejor director que guionista.

En cuanto al reparto, Carlos Areces es el otro punto destacable de la película. Es verdad que su interpretación tampoco pasará a la historia de las mejores, pero hay que tener en cuenta que se trata de su primer papel protagonista en una película y que sus anteriores trabajos —sobre todo televisivos— se encuentran muy alejados del drama. El resto del reparto, sobre todo Antonio de la Torre y Carolina Bang, caen por el propio peso de la historia, y aunque el primero ha demostrado buenas maneras con trabajos anteriores, es casi imposible conseguir una buena interpretación teniendo en cuenta el material con el que contaban. Santiago "Torrente" Segura, que cuenta con un breve papel al principio de la obra, merece mención aparte. Ha demostrado, por méritos propios, que no se le pueda calificar ni como actor. Está claro que su encasillamiento se lo ha ganado él mismo.

Definitivamente, uno de los peores trabajos de Álex de la Iglesia pero no por su labor como director, sino por el guión. Sin duda es la principal falla de la obra y, lo peor de todo, es que es un lastre que arrastra tras de sí todo lo bueno que podría haber dado la película. Una lástima.

Foto: Salir