Soundtracks: recordando a Bernard Herrmann y su maravilloso ejército de cuerdas

En el año en el que se cumple el 50 aniversario de “Psycho”, una de nuestras películas de terror favoritas, y la que supone el salto de Alfred Hitchcock del cine clásico al cine moderno, casi sería imperdonable no reconocer y recordar al autor de un sencillo acorde repetido tres veces, que todos hemos entonado en alguna ocasión, acompañado de un sencillo balanceo de brazo como si estuviéramos empuñando un cuchillo, y que es, además, uno de los más influyentes músicos y compositores que ha dado el cine para la música, o viceversa: Bernard Herrmann.

Nominado al Oscar en 5 ocasiones ---que consigue únicamente por “All the Money Can Buy”---, Bernard Herrmann nace en la ciudad de Nueva York un 29 de de junio de 1911. Es su propio padre quien le encamina por el sendero de la música llevándole a la ópera y animándole a tomar clases de violín. Tras ganar un concurso de composición con 13 años y formar su propia orquesta con 20, The Chamber Orchestra of New York, en 1934 entra a formar parte de la CBS como director de orquesta. En nueve años se convierte en el principal director de orquesta de la CBS Symphony Orchestra, desarrollando una interesante carrera a través de las ondas, retransmitiendo programas de radio innovadores y arriesgados en los que incluye piezas de música que no era frecuente escuchar en los conciertos de música clásica, así como introduciendo trabajos de compositores poco conocidos.

Coincidiendo con este primer período radiofónico, Bernard Herrmann conoce a Lucille Fletcher, con la que inicia una relación que, a pesar de la oposición de familiar, debido a su condición de judío y una personalidad obstinada y prominente, se convierte en su esposa en 1939. Guionista y colaboradora de Bernard en algunos de sus trabajos, como la adaptación del libreto para la ópera “Wuthering Heights”, Lucille se divorcia en 1948. Tras Liculle, se casa con Lucy Anderson, prima de la primera, con la que estaría casado desde 1949 hasta 1964. Finalmente, en 1967, se casa con Norma Shepherd, que le sobrevive a su muerte en 1975.

Pero volviendo a la radio, es allí donde conoce a un prometedor, talentoso y arrogante joven: Orson Welles. Para él que no sólo escribe música original y hace arreglos orquestales como acompañamiento para el Mercury Theatre, sino que es el director de orquesta de la mítica emisión de la adaptación radiofónica llevada a cabo por el propio Orson Welles de la no menos mítica obra de H. G. Wells, “The War of the Worlds”, que marca el final de la etapa radiofónica y el principio de la cinematográfica de ambos.

Herrmann en Welles y su legado

Orson Welles le encarga a Bernard Herrmann la composición de la partitura de su primera película, “Citizen Kane”, que sería posteriormente considerada como la mejor ópera prima de todos los tiempos. Para ella herrmann desarrolla una espléndida banda sonora dinámica y enérgica que sabe ser misteriosa, romántica y sensible cuando lo necesita y que marca las señas de identidad que Herrmann desarrollará a lo largo de su carrera.

Para su segunda película Welles vuelve a contar con Herrmann, pero igual que el cineasta solicita que se retire su nombre de los títulos de crédito, ante un montaje realizado por la productora, presa del pánico y sin su autorización, Bernard Herrmann haría la misma petición con el mismo pretexto al haberse incluido fragmentos musicales sin su consentimiento. En cualquier caso, al igual que estéticamente la película sigue la estela de “Citizen Kane”, su partitura continúa en la misma línea por lo que a pesar de sus peticiones, director y compositor se reconocen perfectamente en el resultado.

Si en 1941 Robert Wise fuera en montador de “Citizen Kane”, diez años después, ya como director, recurre a un ya consagrado Bernard Herrmann que demuestra que sabe adaptarse al tema y estilo visual que se le plantea en “The Day the earth stood Still”, con una partitura que incluye una de las primeras experimentaciones con música electrónica al incluir el curioso sonido del theremin e incorporarlo como una sección más de la orquesta. La influencia de esta partitura se deja notar en Danny Elfman, admirador confeso de Herrmann, cuyo interés por la música de cine nace con esta película, algo que evidencia en su partitura para “Mars Attacks!”. En este caso, la influencia traspasa la pantalla para “contaminar” a DJs y productores musicales contemporáneos como Timo Maas que le rinde un claro homenaje en un tema interpretado por Kelis y llamado Help Me.

El cineasta yugoslavo Veljko Bulajic, influido también por la obra de Orson Welles, que participa como actor en su película nominada para el Oscar a la mejor película extranjera, “Bitka na Neretvi”, solicita también los servicios de Bernard Herrmann para la composición de la banda sonora en una especie de homenaje al cineasta, además y a través de su compositor, una ecuación que se repetirá con otros cineastas con los que el compositor trabajará en el futuro.

Herrmann y un cierto cine gótico noir

De entre todas las composiciones para cine de Bernard Herrmann, la fascinante partitura que compusiera para la película “The Ghost & Mrs. Muir” sería su favorita. Una música envolvente y misteriosa, perfectamente adecuada para el ambiente gótico con influencias del expresionismo de la primera etapa de Joseph L. Mankiewicz, con quien volvería a colaborar en “5 fingers”. Retornaría al universo etéreo y romántico de la señora Muir para rescatar algunos acordes para su ópera Wuthering Heights.

Herrmann en el cine exótico

Ecléctico y adaptable, aunque totalmente coherente a su estilo, Bernard Herrmann trabaja en una serie de películas desarrolladas en ambientes exóticos que le permiten experimentar con instrumentos como el serpentón, que utiliza en “White Witch Doctor”.

Herrmann en el cine fantástico

Como una especie de fusión entre su faceta gótica y la exótica surge una curiosa colaboración dentro de un tipo de cine vinculado tanto a las maravillosas creaciones de Ray Harryhausen como a las maravillosas creaciones fantásticas que surgen de la mente de Julio Verne y que se inician con una película mediocre como “Benneath the 12-Mile Reedf”, en la que sobresale una estupenda banda sonora en la que el uso de arpas crea un espectacular paisaje sonoro bajo el agua. En su línea de admiración, Danny Elfman toma prestado el tema “Mountaintop/Sunrise” de “Journey to the Center of the Earth” para el tema principal de “Batman”.

Herrmann en Hitchcock

De entre las colaboraciones cineasta-compositor más populares de la Historia del Cine, sin duda la que forman Alfred Hitchcock y Berhard Herrmann es una de las más fructíferas e interesantes ---con permiso de Federico Fellini y Nino Rota---, curiosamente ninguna de las partituras que hiciera para el mago del suspense fue nominada para un Oscar de la academia americana.

De corte clásico algunas, con influencia del jazz otras, las bandas sonoras que compuso para las películas de Hitchcock son sin duda las más recordadas e influyentes. En 1985, Richard Band toma prestada la apertura de “Psycho” para la pieza de apertura que “compone” para “Re-Animator” ---no creo ni que se pueda hablar de plagio pues toma prestada la pieza exacta.

En 1990, y a propósito de una precuela televisiva, Graeme Revell adapta la partitura de “Psycho”. En este mismo compositor se percibe notablemente la influencia del Herrmann de los años setenta, como la de “Sisters”, en bandas sonoras como la que compone para “Child’s Play 2”. Curiosamente la franquicia de Chuky estaría inspirada en un episodio de “The Twilight Zone, “Living Doll”, cuya banda sonora corriera a cargo de Bernard Herrmann, incluyendo la conocida sintonía de la cabecera de la serie.

Siguiendo su devoción por el compositor neoyorkino, Danny Elfman adapta la partitura de “Psycho”, para el remake de la misma película que en 1998 realiza Gus Van Sant.

Precisamente, Herrmann tuviera que esforzarse para convencer a Hitchcock de incluir música en la famosa secuencia de la ducha, pues el cineasta pretendía montar la secuencia sólo con el sonido diegético del sonido del agua, los gritos, la cortina, etc. La obstinación del compositor le llevó a crear un momento musical siguiendo los bocetos que Saul Bass había dibujado en el storyborad de la secuencia y que, inevitablemente, Hitchcock no pudo rechazar.

Cuando en 1968 Alfred Hitchcock quedara impresionado por la enigmática película de Michelangelo Antonioni, “Blowup”, el cineasta británico quiso dar un giro a su estética por lo que solicita a Herrmann una música más pop para “Torn Curtain”. Íntegro y testarudo, él que siempre había gozado de libertad artística para componer sin la intromisión del director de la película, Herrmann no sigue las indicaciones de Hitch, que tras diez años de colaboración, rompe su relación laboral. No obstante, Herrmann graba y publica su partitura convirtiéndose en una de las curiosas bandas sonoras denominadas como rechazadas.

En cualquier caso, sí volverían a colaborar nuevamente, pero para una película sin banda sonora y con sonidos, total y absolutamente diegéticos, como los que se escuchan en “The Birds”, en la que Herrmann figura en los créditos como consultor de sonido, labor que realiza en los graznidos de los pájaros utilizando nuevamente instrumentos electrónicos.

Herrmann y los homenajes

Tras finalizar su periplo con Hitchcock, Bernard Herrmann inicia una intersante colaboración con diferentes admiradores tanto del cine de Hitchcock, como de sus propias partituras en unas colaboraciones que sirven para homenajear a ambos, y que favorecen una evolución en la música de Bernard Herrmann al colaborar, mayoritariamente, con cineastas de nuevas generaciones, con los que aprovecha para experimentar dentro con la música electrónica a partir de “It’s Alive”.

La primera colaboración viene de la mano de François Truffaut en "Fahrenheit 451". Admirador confeso de Alfred Hitchcock, Truffaut le rinde pleitesía en el que debiera ser libro de cabecera de todo cinéfilo que se precie: El cine según Hitchcock. La frenética y enloquecida partitura de "Fahrenheit 451" influiría, además, en el arreglo de cuerda que Sir George Martin, productor y arreglista habitual de The Beatles, incorpora a un tema compuesto por Paul Mccartney para la banda de Liverpool: Eleanor Rigby. Sir George Martin ampliaría esta influencia en el tema que compondría en 1984 para la banda sonora de “Give My Regards to Broad Street”, que incluye un reconocible homenaje a la partitura de “Psycho”.

La segunda colaboración es más que evidente pues Brian De Palma no se limita a tomar prestado al compositor habitual de Hitchcock, sino que él mismo se dedica a realizar relecturas, más que remakes, y combinaciones de los argumentos típicos de las películas del mago del suspense, como si de samplers musicales estuviéramos hablando. Estaba previsto que Bernard Herrmann fuera también el compositor de la banda sonora de "Carrie”, pero su fallecimiento propicia la contratación de Pino Donaggio, quien tampoco disimula su influencia en algunos pasajes.

Brian De Palma es quien sugiere a Martin Scorsese la contratación de Bernard Herrmann para “Taxi Driver”. En la noche del 23 de diciembre de 1975, en Los Angeles, después de terminar la grabación de esa misma banda sonora, Herrmann cena con Larry Cohen para comentar su próxima colaboración en “God Told Me To”. Cuando vuelve a su hotel se echa a dormir y no despierta jamás a causa de un fallo cardiovascular. Tanto Scorsese como Cohen dedican sus respectivas películas a la memoria de Bernard Herrmann.

Curiosamente, años más tarde Martin Scorsese realizaría el remake de una película de J. Lee Thompson, “Cape Fear”, cuya banda sonora había sido obra de Bernard Herrmann y que Elmer Bernstein toma prestada, con unos pequeños arreglos, y a la que incluye algunos temas de la rechazada “Torn Curtain".

Herrmann y su legado

El legado de Bernard Herrmann sigue plenamente vivo y activo gracias a las nuevas generaciones de cineastas que ya no igual que hicieran Truffaut, De Palma y Scorsese, que aprovecharan a Herrmann para homenajear a Hitchcock, sino que en una reivindicación directa de las maravillosas e hipnóticas composiciones de Bernard Herrmann desperdigan fragmentos de sus temas en sus propias películas. Si en las selecciones anteriores no he incluido todas y cada una de las composiciones para cine de Bernard Herrmann, aquí tan sólo he destacado una selección de las más significativas.

Prolífico como ninguno, Bernard Herrmann también compone para televisión, además de escribir numerosas piezas de música clásica. Su estilo se reconoce perfectamente de la de otros compositores, aparte de por sus característicos y agresivos violines, por unas señas de identidad entre las que se encuentra el uso de pequeños patrones de acordes repetidos, una novedosa orquestación capaz de integrar instrumentos inusuales y una portentosa habilidad para hacer retratos de los personajes a partir de elementos de la partitura general de una banda sonora.

Desde el punto de vista de Bernard Herrmann, la mejor partitura para una película es aquella que es capaz de sostenerse cuando es separada de las imágenes para las que fue creada originalmente. Tampoco concebía componer una partitura sin ser además el que dirigiera la orquesta que le daría vida.

No puedo resistirme a terminar este repaso por la vida y obra de mi compositor de bandas sonoras favorito sin hacerme eco de una anécdota, que no tiene ninguna intención de incitar a la violencia, y que dice que cuando tomaba clases de violín, y ante la negativa de su profesor a la petición de interpretar algo estrambótico y tenebroso, el joven Herrmann le empotró el violín en toda la cabeza. Todo un carácter.

Foto: Encadenados The Bernard Herrmann Society