Secuencias favoritas: “The Social Network”

Hoy volvemos con una nueva entrega de la sección "Secuencias favoritas", y lo hacemos de una manera especial. Por primera vez en su breve historia no vamos a tratar una película de hace varios años, como en el último post sobre "Goodfellas", de 1990. Esta vez vamos a tratar una película tremendamente de actualidad y que aún podemos encontrar en las carteleras: "The Social Network".

Antes de nada aclarar que en el presente artículo no habrá spoilers que os arruinen la película y, para los que aún no la hayan visto, no encontraréis datos que no aparezca en cualquier sinopsis. Además la escena que pasaremos a comentar tampoco está directamente relacionada con la trama, aunque sí supone un punto importante en la historia, no diré por qué.

Creo que esto es lo más interesante de esta secuencia: cómo David Fincher la encaja dentro del entramado general de la historia, en un momento concreto y realizada de una manera muy especial. Podría tratarse de un cortometraje completamente independiente e incluso del videoclip de la canción, sin embargo se trata simplemente de una de las escenas de una obra mucho mayor. Y aunque la podamos tomar como una obra aislada de la película, sin embargo en todo momento se encuentra subordinada a ésta y está realizada de tal manera que siempre preste su servicio a la historia general.

Vamos a ver primero la escena y después pasamos a comentarla. Repito, cualquiera que no haya visto la película puede ver la secuencia, no sólo porque no le revelará nada importante de la trama en general sino porque también disfrutará del buen saber hacer de Fincher:

Podemos comprobar en esta escena la enorme influencia que tiene David Fincher de sus primeros trabajos: recordemos que entra dentro de ese tipo de directores cinematográficos que comenzaron trabajando dentro del mundo de la publicidad y del videoclip. La secuencia podía pasar perfectamente por ser el vídeo musical del clásico compuesto por Edvard GriegIn the Hall of the Mountain King”, o incluso el anuncio televisivo de cualquier marca deportiva: sólo le ha faltado poner el logo en el plano final para que lo fuese.

Todos los elementos que se dan en la escena, desde la música, los actores, los planos o el montaje, están perfectamente encajados para que formen parte de un conjunto y para conseguir una secuencia inolvidable. Sin embargo uno de los aspectos que destaca por encima del resto es sin duda la música. El tema principal copa toda la atención de la escena y todos los planos y demás elementos se mueven a su ritmo. No voy a hablar de la banda sonora de la película, puesto que mi compañero Luis ya lo hizo en su extenso artículo, pero sí quiero hacer especial hincapié en el rol que desempeña la composición dentro de la escena.

El utilizar la versión electrónica de un tema clásico no es algo nuevo en el cine, ya lo hemos podido comprobar en algunas películas de Stanley Kubrick, y aquí Fincher lo retoma de la manera más efectiva. Esta dualidad entre lo clásico y la electrónica también se puede observar en la propia escena: lo tradicional de una carrera remo entre universidades pero lo innovador en el uso de las nuevas tecnologías y su aplicación a la competición.

Además, es el tema central el que va subiendo su propio ritmo y utilizando un sonido cada vez más fuerte, lo que propicia que el resto de elementos de la escena también se aceleren y aumente la tensión del momento y la espectación del espectador. El montaje cada vez va más rápido, utiliza planos cortos, hasta que se produce el clímax final en el momento en que la primera embarcación cruca la meta. Y de nuevo una dualidad: vencedores y vencidos.

Un detalle que me ha parecido muy interesante es que al principio de la escena, Fincher ha utilizado el llamado efecto Tilt-shift que se basa en mantener enfocado el centro de la imagen mientras que lo de alrededor quedar desenfocado. Con ello se consigue una imagen que más que parecer un plano general de un paisaje, simula una vista en miniatura de una maqueta. El efecto es espectacular.

En definitiva, una escena perfectamente elaborada y calculada hasta el mínimo detalle para conseguir que el espectador también se haga partícipe de ella. Y teniendo en cuenta que dura menos de dos minutos, el gran trabajo de Fincher se puede observar claramente en la pantalla. Una de las mejores escenas de la película y de los últimos años sin duda.

Fotos: IToldYouSo & Ew