Leyendas Urbanas del Cine: «The Exorcist»

Cuando hace poco publicamos una lista con nuestras películas de terror favoritas, salió a relucir, como no podía ser de otra manera, una de las mayores obras maestras del terror de todos los tiempos. Estoy hablando, naturalmente de "The Exorcist", el terrorífico film de William Friedkin, que tiene el dudoso mérito de haber inaugurado la que yo llamo "La santísima trinidad" (aunque en éste caso debería ser "diablísima trinidad") de las películas malditas: "The Exorcist", "The Omen" y "Poltergeist".

"The Exorcist" no solo puso de moda el satanismo, siguiendo la estela de "Rosemary's Baby" (que en lo que a maldiciones se refiere juega en una liga aparte), sino que fue la película que inauguró la teoría de que al diablo no le sienta muy bien eso de verse reflejado en la gran pantalla. Y por supuesto abrió los ojos a los estudios sobre la uena publicidad que es una "maldición" para un film de terror.

Todo empezó con la novela de William Peter Blatty, quién dejó el seminario para hacerse escritor, y cosechó un gran éxito con "El Exorcista", novela basada en un caso real. La intención de Blatty, católico convencido, era demostrar con su novela que la existencia del Diablo probaba por ende la existencia de un Dios. Curiosamente, en relación al caso real que inspiró la novela, jamás se vinculó ninguna muerte, cosa que no podría decirse de la película.

Al año siguiente de la publicación de la novela, empezó el rodaje de la película, y por lo visto al diablo le gusta más el cine que la literatura, pues fue entonces cuando comenzó la maldición, ya que "su presencia" en forma de extraños accidentes y contratiempos, hizo que el presupuesto de la película pasase de los iniciales 4 millones de dólares a más de 10.

Para empezar, el actor Jack MacGowran, que daba vida a Burke Dennings falleció por complicaciones de una gripe justo una semana después de rodar su última secuencia, en la que Regan lo arrojaba por la ventana. Tan sólo unos días después, la actriz Vasiliki Maliaros, la madre de Karras fallecía de muerte natural.

Pero la maldición no solo acechaba a los miembros del rodaje, sino también a sus familiares. El hermano de Max Von Sydow, y el abuelo de Linda Blair murieron durante el rodaje, y el hijo de Jason Miller estuvo entre la vida y la muerte por un extraño accidente. También Ellen Burstyn se llevó lo suyo, y un accidente con los cables que debían tirar de ella durante la secuencia de la masturbación la postró en una cama durante semanas. De hecho la cara de dolor que podemos ver en la actriz en dicha escena, es real ya que fue en esa toma en la que se lesionó.

El plató en el que se rodó gran parte de la película también contaba con su particular maldición. Sufrió un incendio que lo arrasó, uno de los atrecistas se amputó un dedo de la mano en un accidente, y uno de los eléctricos un dedo del pie. El demonio también jugueteó en Irak, donde la mitad de los técnicos sufrieron insolación y disentería.

Cuando se pusieron a hacer balance de las muertes, la cosa empezó a ponerse preocupante. El hijo del ayudante de cámara, el encargado de la refrigeración del plató, un guarda de seguridad... las bajas aumentaban a cada día de rodaje, así que el propio Friedkin pidió a un sacerdote real que hiciera un exorcismo en el plató. Tal vez el exorcismo tendría que habérselo hecho él, ya que son muchos los testimonios que hablan de los extraños métodos y excesiva meticulosidad de Friedkin. Según dicen la cara de pasmo que vemos en el Padre Dyer mientras da la extremaunción al Padre Karras, es motivo de un guantazo que le dió Friedkin antes de gritar "acción", y el vaho que sueltan todos los actores por la boca en la habitación de Regan es porque el director ordenó que la sala estuviera siempre a -5º C, para conseguir dicho efecto.

Terminado el rodaje, los hechos extraños continuaron en el nº 666 de la Quinta Avenida, donde estaban las oficinas de postproducción (también son ganas...), ya que al parecer, durante el montaje aparecieron imagenes sobreexpuestas que no se habían visto durante el rodaje.

Si a toda esta campaña "demoniaca" sumamos los ataques y alabanzas que recibió la película a partes iguales tras su estreno, la polémica estaba servida. Algunas organizaciones religiosas la acusaban de blasfema, otras en cambio alababan su espiritualidad. Cuando se descubrió que Friedkin usó imágenes y sonidos subliminales en el montaje final, las acusaciones ya tomaron tintes realmente surrealistas. Friedkin incluyó algunos fotogramas de un terrorífico rostro y según dicen, auténticas voces de demonios extraídas de exorcismos reales.

Lo curioso es que estando hoy considerada una de las mejores películas de terror de todos los tiempos, en su momento la crítica fue implacable con ella. Sin embargo, el boca a boca funcionó, y la campaña de publicidad basada en la maldición de la cinta se vió reforzada con los testimonios de ataques epilépticos, desmayos y otras reacciones que sufrían los espectadores durante la proyección. En el cénit de esta ola de surrealismo, se llegó a publicar que un proyeccionista tuvo que ser ingresado por los repetidos visionados del film, y que algunos cines contrataron a médicos, enfermeras y sacerdotes para atender a su público. Otra vez, la mejor publicidad que podía tener la cinta, que acabó recaudando 441 millones de dólares en todo el mundo.

Claro que como en todas las leyendas de "películas malditas" y tal y como comentábamos cuando hablamos de "Poltergeist", existen dos interpretaciones. Hay quien se agarra a la divertida teoría de la maldición, y hay quien siendo un poco más realista acude a la casualidad. El mismo Blatty culpa a Friedkin de los rumores de maldición y afirma que fue el director el que empezó dichos rumores, pero que "si estás rodando algo durante un año, hay gente que va a resultar herida, hay gente que va a morir... Esas cosas pasan". Bueno... cada uno que piense lo que queira. Al fin y al cabo si la maldición estuviera confirmada no se trataría de una "Leyenda Urbana". ¿No?

Como siempre, aceptamos sugerencias en los comentarios para próximas entregas de éste especial de "Leyendas Urbanas del Cine", y para los interesados en el tema, volvemos a recomendar el libro "¡Malditas Películas!" de Miguel Ángel Prieto, donde el autor realiza un estupendo análisis sobre, entre otras, la supuesta maldición de "The Exorcist".

Imágenes: Imdb Factoidz Fused Film