Futuro imperfecto (II): “Repo Men”

Hoy os presento la segunda entrega de esta serie de post titulada “Futuro Imperfecto” en la que analizaremos y hablaremos sobre esas películas de ciencia ficción ambientadas en un futuro cercano en las que un determinado avance en la ciencia o la tecnología plantea a sus protagonistas diversos dilemas éticos, morales o personales. La distopía es un genero bastante prolífico, especialmente por inspirarse en los trabajos de grandes escritores como Isaac Asimov, Philip K. Dick o Robert A. Heinlein entre otros, y me parece interesante compartirlo con todos vosotros. Espero que lo disfrutéis.

La película que he elegido para esta segunda entrega es bastante reciente, se trata de “Repo Men” un filme de Miguel Sapochnik que se estrenó este pasado verano. Es curioso el caso de esta cinta pues, pese a ser distribuida por Universal y contar entre su reparto con nombres como el de Jude Law, Forest Whitaker, Liev Schreiber o Alice Braga, pasó totalmente desapercibida por nuestras salas de cine. La causa de esta discreción no fue su calidad, que es un tema aparte, sino el hecho de que apenas fue proyectada en un puñado de cines, careciendo completamente de cualquier tipo de promoción o publicidad. Para poner un ejemplo claro, en una ciudad como Barcelona, los cines donde se proyectó esta película pudieron contarse con los dedos de una mano.

“Repo Men” está basada en la novela The Repossession Mambo escrita por Eric Garcia, que se encarga junto a Garrett Lerner de la adaptación cinematográfica. Bueno, en este punto, y antes de despertar un encarnizado debate paralelo que nos aleje de la verdadera intencionalidad de este post, comentar que todo lo que rodea a la idea original de esta historia está envuelto en un poco de controversia. El motivo es la existencia de una película anterior (anterior a dicha novela, por lo visto) cuyas similitudes en la trama son evidentes titulada “Repo! The genetic Opera”. Esta cinta musical fue dirigida por Darren Lynn Bousman e ¿interpretada? entre otros por Paris Hilton. Me gustaría dejar claro que he elegido como hilo conductor de este post la película de Sapochnik simplemente por ser la más reciente y con la posibilidad de haber llegado a un mayor número de nuestros lectores. Sin embrago, para el tema que nos ocupa es tan valido basarse en una como en la otra, pues el argumento es en esencia el mismo.

Una vez aclarado esto, entremos en materia. El argumento de “Repo Men” nos sitúa en un futuro cercano donde la compañía The Union ejerce el monopolio sobre un nuevo tipo de producto: los órganos artificiales. Se trata de implantes mecánicos capaces de sustituir un hígado deteriorado, un corazón que ha dejado de funcionar e incluso ofrecer a su portador facultades atléticas y estéticas mejoradas, lo que hace que mucha gente sea adicta a este tipo de productos. Obviamente se trata de un bien de lujo, a un elevado precio y la mayoría de los clientes se ven obligados a financiar su compra, adquiriendo con la empresa el compromiso de hacer frente a los pagos mensuales. El problema está en una clausula del contrato que permite a The Union “recuperar” el órgano implantado en el caso de que el cliente no pueda pagar. Para ello emplea a los repo men, unos soldados especialmente entrenados para arrancar (literalmente) la propiedad de la empresa de los cuerpos de sus clientes morosos, así como de perseguir y encontrar a aquellos que viven escondidos. Remy (Law) es uno de los mejores en este oficio, aunque está pensando en dejarlo debido a las continuas discrepancias (y ultimátums) de su esposa (Carice van Houten). Desgraciadamente la vida de Remy cambiará cuando sufre un accidente durante una de sus recogidas y se despierta descubriendo que su corazón ha sido sustituido por el más reciente modelo sintético de The Union, que le mantiene con vida. Ahora ha contraído una deuda con la empresa que le impedirá dejar el trabajo hasta poder devolver el crédito. Desgraciadamente algo ha cambiado dentro de él y ahora es incapaz de hacerlo. Algo le impide abrir en canal a esas personas para recuperar sus órganos por la fuerza, y su deuda empieza a acumularse peligrosamente.

La película muestra a una sociedad muy deshumanizada, donde la vida de las personas o su sufrimiento es algo secundario ante los términos de un contrato mercantil. Resulta interesante ver como la adicción de los consumidores a los implantes hace que aparezca un mercado negro, en el que se distribuyen copias pirata de estos productos a un precio muy inferior, pero con escalofriantes efectos secundarios. Muchos de los “morosos” optan por huir, escondiéndose en guetos donde creen que los repo men no los encontraran. ¿Ciencia ficción? ¿O una realidad más cercana a las últimas consecuencias del capitalismo y el libre mercado de lo que nos pensamos?

¿Qué opináis vosotros al respecto? ¿Os parece que nuestra sociedad podría degenerar algún día hacia esto? Sobre el tema de la salud, son muchos los países que en la actualidad no disponen de una sanidad pública. La salud está al alcance de los que pueden pagar por ella y, aunque hoy por hoy ningún médico dejará a un paciente morir por no tener dinero, ¿Sería posible que algún día se llegara hasta ese punto? Si buscamos otros ejemplos, encontramos de rabiosa actualidad lo que ha ocurrido con la vivienda en los últimos años. Mucha gente en los países del “primer mundo” ha tenido que comprometerse a pagos mensuales que se prolongan a lo largo de 30, 40 e incluso más años. El resultado de no poder hacer frente a las cuotas es que en la mayoría de los casos esas personas son expulsadas de sus hogares por “repo mens” en forma de entidades financieras. Salvando las distancias, por supuesto, no parece que nuestra sociedad actual sea en ese sentido mucho más humanitaria que la que nos horroriza en este filme. ¿Es justo reclamar a alguien una posesión por la que no puede pagar? ¿Lo es para una vivienda pero no para un órgano artificial si ello le causa la muerte? ¿Dónde ponemos el límite? ¿En el asesinato? ¿En los derechos humanos básicos? Siendo así ¿No forma parte de los derechos humanos básicos el tener una vivienda digna? ¿Debemos preocuparnos ante el hecho de que intereses económicos primen sobre los derechos de las personas? Acabo con una reflexión: La realidad, siempre, siempre, supera a la ficción.

Fotos: Aullidos | Cinemascomics