«A Serbian Film», prohibida y premiada a partes iguales

Todo lo que está pasando con la película "A Serbian Film" es una polémica que está beneficiando a la posible carrera comercial del film, de eso no hay duda. Tras una carrera de polémicas y vetos, llegaba a la "XXI Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián Calle 13". dónde finalmente no ha podido proyectarse. Un juez decidió suspender las dos proyecciones programadas del film por si éste pudiera incurrir en un presunto delito contra la libertad sexual. Los motivos, las imágenes de incesto y pederastia que al parecer pueblan el film.

Lo más curioso es que, sin llegar a proyectarse en el festival, "A Serbian Film" ha recibido el Premio Especial del Público en este certamen por "convertirse en símbolo de la libertad de expresión", según sus organizadores.

No voy a entrar a valorar la violencia de sus imágenes, pues no he podido ver la película, que según mi compañero Carlos es deliberadamente polémica, sin ningún valor cinematográfico. Pero lo que sí que no comprendo es que aún estemos en un país tan presuntamente "progresista" como España con estos asuntos. Podría llegar a entender que el film de Spasojevic tuviera problemas de distribución, o se le otorgara la calificacion "X" como ya se hizo con "Saw VI", pero es que no estamos hablando de una distribución comercial, sino de un Festival de Cine, en el que el valor artístico de las películas (y por ende la libertad de expresión de su autor) deben estar por encima de todo. Siempre y cuando la película, como obra, no constituya por si mismo un delito (es decir, que no sea una snuff-movie ni su rodaje haya atentado contra los derechos de alguna persona), el gusto personal debe quedar aparte.

Tal y como hace poco decía Nacho Vigalondo en su blog, la representación de un delito, jamás puede ser equiparable al delito en sí mismo. Y eso es lo que parece que están haciendo con "A Serbian Film". Puede ser de más o menos gusto. Puede que los hechos que retraten sean deleznables, y puede que su director lo haga con muy poco tacto. No pongo en duda nada de eso, pero mientras haya un director que quiera contar la historia, una empresa dispuesta a producirla, y una sala dispuesta a exhibirla, nadie es quién para decirle a un empresario si puede o no intentar hacer dinero con algo que es cien por cien legal, ni muchísimo menos decirle a un artista cual debe ser su modo de expresión.

Vía: El Mundo