«22 Bullets», ¿dónde está Léon?

Las comparaciones son odiosas. Sin embargo hay casos en los que también son inevitables. En este caso se dan elementos comunes entre la obra que nos ocupa y otra, concretamente "Léon". ¿En qué se asemejan? Las dos cuentan con el mismo protagonista, Jean Reno, ambas son de producción francesa aunque "Léon" esté rodada en inglés, y sobre todo las dos cuentan con un ideólogo común: Luc Besson.

Sin embargo, las diferencias, aunque sutiles, son capitales y muy importantes en el resultado final. Besson ejerció de director y guionista en "Léon" mientras que en "22 Bullets" sólo ha tomado el rol de productor. Es verdad que las dos tienen elementos comunes y están clasificadas dentro del género del suspense y la acción, pero compararlas sería un auténtico sacrilegio, sobre todo con respecto a la maravillosa "Léon".

¿Qué tiene "22 Bullets" que pueda atraer al espectador? A priori varias cosas, como el protagonista o anteriores trabajos de Reno junto a Besson. Sin embargo todo lo que en principio podría atraer se queda en nada. Richard Berry realiza una película inverosímil hasta puntos inimaginables, con una historia muy simple y sobre todo con un montaje tosco y mareante.

La trama está más cerca de "Kill Bill" que de cualquier otra película, puesto que se centra en la venganza de un capo de la mafia, interpretado por Reno, después de un intento de asesinato que sufre. A partir de ahí las escenas que se suceden no son más que excusas para mostrar unos cuantos tiroteos y persecuciones, todos ellos carentes de ese suspense y la tensión que deberían predominar en este tipo de escenas. También hay que reconocer que la historia en sí misma no es que aportara muchas novedades a las películas sobre mafiosos, pero la verdad es que el director tampoco parece tener muy claro qué es lo que quiere hacer con ella.

Además el metraje está exageradamente estirado para lo que es la historia en sí misma. Se introducen personajes, como la policía, que en verdad no aportan nada a la película hasta prácticamente al final. Así se dan escenas que lo único que consiguen es ralentizar el ritmo de la película sin aportar nada relevante a la historia. Y si esto sólo se diese un par de veces en todo el metraje, podría pasar, pero es algo contínuo y tremendamente repetitivo.

Lo único que se puede salvar de la cinta es, como casi siempre, Jean Reno. Es de esos actores que tampoco tienen un registro de papeles demasiado amplio, pues que la mayoría de sus interpretaciones se reducen a películas de suspense y acción y algunas pocas cómicas. Sin embargo siempre da la talla y se le ve que pone más ganas que nadie para que la obra salga adelante, y conseguir una buena película. Sin embargo aquí es él sólo contra el mundo, porque el resto de interpretaciones son a cada cual peor, con papeles muy banales y personajes exageradamente estereotipados.

Por todo ello, cualquier espectador que vaya a ver esta película que no espere encontrarse con una especie de secuela de "Léon", porque saldrá más que defraudado. Ni siquiera que piense en que va a encontrar una buena cinta de acción porque no es, ni de lejos, algo que se le parezca.

Fotos: MovieExclusive & TNTMagazine