Tarsem Singh: un director singular (I)

No es nada nuevo ver que la industria cinematográfica se está nutriendo de directores que vienen de otros campos audiovisuales como por ejemplo del videoclip o de los anuncios de televisión. Muchos de los realizadores actuales hicieron sus primeros trabajos para la pantalla pequeña, hasta que dieron el salto al cine. Algunos de ellos ya están más que consumados, como es el caso de Spike Jonze o Michel Gondry. Y mientras esperamos que el niño prodigio del videoclip actual, Chris Cunningham, dé el salto a la gran pantalla, nos conformamos con analizar qué ha supuesto esta mezcla de estilos y cómo ha cambiado el cine actual de la mano de uno de sus principales ejemplos: Tarsem Singh.

Tarsem —26-05-61, India— es el cerebro creador de famosísimos anuncios para televisión como aquel de Nike donde jugadores como Ronaldo o Figo tenían que enfrentarse al mismísimo diablo para salvar a la humanidad o aquel de Levi's donde una fugitiva se cambiaba delante de una persona ciega que luego demostraba no ser tal. Sin embargo existe una larga lista de proyectos anteriores que le llevaron a realizar estos famosos anuncios. Se trasladó desde su país natal a Estados Unidos con 24 años para graduarse en el Art Center College Of Design de Pasadena. Uno de sus primeros trabajos no pertenece al mundo de la publicidad, pese a que le reportó una enorme aceptación por parte del público y de especialistas: el videoclip de Losing My Religion de REM, por el que fue galardonado con el Grammy a mejor vídeo musical en el año 1991. En él se pueden observar alguna de las características de lo que será su cine: los caracteres orientales, especialmente indios, gran impacto visual y especial trato de los colores.

Sin embargo, aunque en estos trabajos previos podemos encontrar trabajos excepcionales y que suponen los primeros pasos de un artista muy singular y con un estilo personalísimo, pretendo centrame sobre todo en sus largometrajes, aunque hasta el momento sólo haya realizado dos. Desde el año 2000 que estrenó su primer largo, "The Cell", hasta el 2006 que vio la luz su última producción, "The Fall", sólo ha trabajado en estos dos proyectos, aparcando momentáneamente otros géneros audiovisuales. Y no sin razón: la realización de "The Fall" le llevó 6 años de intenso trabajo buscando localizaciones y escenarios por todo el mundo. Por ahora vamos a centrarnos en cada una de ellas detenidamente.

The Cell

Está protagonizada por Jennifer Lopez y Vince Vaughn. La historia trata de un asesino en serie que queda en estado catatónico cuando los policías entran en su casa. Puesto que no pueden interrogarle para averiguar dónde se encuentra su última víctima, recurren a la doctora Catherine Deane —Lopez— que ha desarrollado un sistema muy singular para tratar pacientes autistas: una especie de hipnosis en la que la doctora puede introducirse en el cerebro de paciente y a partir de ahí iniciar al tratamiento. Es evidente que una en una situación donde se introduce en los recuerdos del asesino, sus experiencias y sus traumas, pronto afectarán a la doctora y llegará un momento en el que no podrá diferenciar la realidad de la ficción.

El argumento en verdad es muy simple, no va más allá de un típico thriller policíaco donde los detectives deben ingeniárselas para encontrar a la última víctima del asesino antes de que muera. Aunque los métodos no sean muy ortodoxos, nos encontramos con elementos típicos del subgénero: el trauma del malo viene dado por las palizas que recibía de su padre cuando era un niño, de donde surgió una introversión que dio lugar a su complejidad psicológica; el ritmo de la película; ese final in extremis; etc. No se le puede adjudicar a Tarsem que haya reinventado este subgénero con su película, pero sí podemos declarar que con él y con esta película nos estaba allanando el terreno para lo que vendría después.

El año anterior al estreno de "The Cell" había visto la luz "The Matrix", una obra visualmente vanguardista donde la estética ciberpunk se mezclaba con distintas ramas filosóficas para crear un conjunto único e inimitable. Con ella el público experimentó una nueva dimensión de imágenes, algunas de ellas totalmente innovadoras y hasta ese momento inimaginables. Con esto no pretendo comparar a Tarsem con los hermanos Wachowski: lo que intento dar a entender es que el cine había llegado a unos límites visuales y de efectos ópticos que ni los más optimístas se habrían atrevido a pronosticar. "The Matrix" supuso un antes y un después si tomamos como referencia estas características, pero aunque el público ya se había "acostumbrado" a este tipo de asombrosas imágenes, Tarsem todavía quiso ir más allá con "The Cell".

El argumento permite que numerosas escenas de la película tengan lugar dentro de la mente del asesino, por lo que el director puede imaginarse un universo completo y plasmarlo en la pantalla sin ningún tipo de limitaciones. Según avanza la doctora Deane por los distintos recovecos y vivencias de su paciente, tanto los escenarios como la fotografía o la propia estética varían con ellos. Así se nos muestran desde interiores que parecen directamente extraídos del videoclip Losing My Religion de REM hasta lugares y elementos irreales que sólo han podido ser dados a luz por una imaginación —casi— ilimitada. Pero no sólo los escenarios muestran esta originalidad: el vestuario y el maquillaje que muestra el asesino, como ser omnipotente en su propia mente, nos hace entender que no se trata de un simple ser humano sino que, sólo con verlo, ya podemos entender que está por encima de la doctora o del policía, que también se introduce en la mente del asesino.

En esta cinta ya podemos observar cómo ha introducido Tarsem algunos elementos que utilizó en trabajos anteriores para televisión dentro del ámbito cinematográfico, no por ello renunciando a las reglas propias del séptimo arte. Se produce una mezcla de estilos, especialmente en el campo estético, que tendrán su culminación en la, hasta ahora, última película del director, "The Fall", de la cual hablaré en la segunda parte sobre el estudio del director indio.

Fotos: Minnesota & Flickr