“The Social Network”: el cine como reflejo de la sociedad

He de reconocer que David Fincher es uno de mis directores favoritos. Es de esos autores que se arriesgan con cada película que crean y que no tienen miedo a dar un salto al vacío con su siguiente obra porque creen firmemente en ella, y saben que pueden conseguir una buen película. Desde "Seven" hasta "Zodiac", pasando por la atemporal "Fight Club", ha conseguido superarse a sí mismo, explorar nuevas ramas en su narración y salir bien parado de todas ellas.

No he incluído su penúltima película, "The Curious Case of Benjamin Button", porque cuando la vi no me pareció a la altura del resto de su filmografía. Parecía haber sido realizada por cualquier otro director, no tenía el estilo Fincher. Sin embargo, después de ver "The Social Network", puedo ya he comprendido lo que pretendía hacer el director con la película protagonizada por Brad Pitt.

Las dos películas se pueden tomar casi como un ambicioso díptico sobre la Historia Contemporánea. Me explico. En "The Curious Case of Benjamin Button" trataba la historia del siglo XX en Estados Unidos desde el punto de vista de un ser humano que rejuvenecía según se hacía mayor, adquiriendo sabiduría, experiencia pero a la vez la vitalidad de una persona cada vez más joven. En "The Social Network" se supera y busca narrar la historia de lo que ha pasado en estos primeros diez años del siglo XXI.

Aunque la película se desarrolla entre el 2003 y el 2004, los hechos que se dan y que podemos ver en la película se pueden extrapolar para conocer cuál es nuestra situación actual, donde las nuevas tecnologías están tan presentes en la vida diaria que muchas personas no pueden vivir sin ella, sin actualizar su perfil en las redes sociales o sin conocer el estado de sus amigos.

Fincher no sólo nos narra la historia de la creación de Facebook: su ambición es tan grande que busca explorar nuevos terrenos como las actuales relaciones sociales o la implantación de las nuevas tecnologías dentro de la vida cotidiana. Es decir, la película es sólo una excusa para realizar un ensayo sobre cómo se ha transformado la forma de vida en estos últimos años especialmente condicionada por el uso de internet y de las redes sociales. Otros autores podrían quedar abrumados por la ambición del proyecto e incluso verse superados por la historia y las connotaciones que podemos sacar de ella, sin embargo Fincher no.

Durante las dos horas de metraje podemos observar que el director siempre tiene claro el punto de vista que quiere dar y el desarrollo que pretende que siga la película. En ningún momento se deja abrumar por le material con el que está trabajando o por las frenéticas conversaciones que tienen lugar en algunos momentos —todo ello, siempre, puesto al servicio del discurso narrativo—. Esa seguridad que transmite con los encuadres, con la puesta en escena y con el marcado ritmo de la cinta se impregna en el espectador que se hace partícipe de esa seguridad y no puede hacer más que disfrutar de la obra.

Sin embargo todo el mérito no es sólo del director. El reparto también representa un punto importante en conseguir que la obra sea redonda. Capitaneado por Jesse Eisenberg, que realiza una interpretación de Mark Zuckerberg más que destacable, el resto del elenco también pone el listón alto y consiguen una interpretación de conjunto muy uniforme donde la mayoría dan lo mejor de si mismos al servicio de la película. Hasta Justin Timberlake lo hace bien.

Otros apartados como la fotografía o la banda sonora ayudan a conseguir este conjunto homogéneo y transmiten la sensación de obra redonda de la que hablaba anteriormente. Aunque si hay que achacarle algo negativo a la película es que en algunos momentos es demasiado redundante en su discurso, mostrando una pequeña inseguridad al pensar que su mensaje puede no ser entendido o no quedar demasiado claro para el espectador. Sin embargo este punto supone una mínima falla dentro de la solidez de la obra en su conjunto.

Cuando supe que se iba a hacer una película sobre Facebook pensé que Hollywood ya no sabía de dónde sacar nuevas ideas para sus producciones, aunque con David Fincher de director siempre puedes esperar algo cuanto menos interesante. Sin embargo, el resultado ha sido una obra muy interesante, muy completa y ambiciosa, y sobre todo un claro ejemplo para cuestionarnos sobre la sociedad actual en la que vivimos y para corroborar la idea de que la persona idónea en el lugar y el momento adecuados puede cambiar el mundo.

Foto: Clipset & Lacascara