Lo innecesario de inventar precuelas

Ciertamente, cuando una cinta llega a nuestros ojos, lo primero que hacemos es meternos dentro del mundo al que nos convoca. Nos encerramos en las imágenes que nos muestran y nuestra creatividad empieza a volar, pero no tanto como desearíamos. ¿Qué pasó antes, qué pasará después? Hay muchas películas que no tienen un principio ni un fin claro. Esos filmes, generalmente, terminan siendo mucho más divertidos e interesantes que los otros, pues te dejan con la duda, te plantean finales u inicios abiertos, lo que hace que nuestra imaginación vuele e incluso podamos elaborar diversas teorías. No por nada existen miles de foros en internet donde personas se juntan para debatir si al final de aquella película el personaje realmente murió o sólo fue una buena movida de cámara. Los finales abiertos siempre nos dejan con la duda.

Otro fenómeno es el de los inicios abiertos. Hay bastantes cintas que parten desde cierto punto avanzado y es obvio. Los personajes casi siempre tienen mayoría de edad, con una historia de infancia o relatos pasados que no vemos en la cinta, pero está bien, es la forma en que se nos va a contar la historia. ¿Pero quién no ha hecho el ejercicio mental de tratar de adivinar qué cosas vivió ese personaje antes de lo que se muestra en el filme? De ahí nacen, muchas veces, las denominadas precuelas, cintas que se hacen después que una película fue estrenada, con el propósito de contar algo que pasó antes. O sea, llevarnos al pasado de la historia contada. Una especia de background o base de datos para que la cinta original no nos quede en el aire. Ahora la pregunta, ¿es realmente necesario realizar estas cintas? A mí parecer no, amenos que desde siempre se haya planeado así o que exista una precuela obligatoria, como es el caso de The Hobbit, por ejemplo.

Últimamente, este fenómeno se ha dado bastante solamente para hacer que la billetera de los directores y los estudios crezca aún más. Estamos claros que hay cintas que deberían tener explicaciones preliminares, pero no todas, no cada una de las películas que se realiza. El problema fundamental es que, la mayoría de las veces que este tipo de filmes se llevan a cabo, terminan siendo una mala sombra de la original y a veces opacan el trabajo real. Una forma de contarnos un precedente de la historia, pero que, en el fondo, terminamos odiando porque no fue hecha con la misma magistralidad que la que nos gusta o termina contando cosas que, definitivamente, no queríamos saber. A veces es un arma de doble filo.

Lo peor de todo, es que muchas veces nos tratan de meter el dedo en la boca y los grandes estudios argumentan que la realización de tal o cual precuela es para los fans. Para los que amaron la cinta y necesitan algo más de respaldo y soporte para sostener las ideas planteadas en la original. No voy a ser totalmente fuerte en contra de este argumento, pero estoy seguro que la mayoría de nosotros amamos las cintas por lo que son y, si no están dispuestas desde antes de su realización como una trilogía o alguna cosas de ese estilo, cualquier parte anterior o posterior es una simple forma de sacar algo más de dinero.

Mi problema es tanto con las secuelas como con las precuelas. Pero, al menos, las que continúan la historia tienen un algo que hace que la historia se siga desarrollando y vaya evolucionando. Mirar hacia atrás no es una buena forma de ambientarnos más en lo que sucedió con los personajes o la trama que nos quedó colgando. Si no fue, no fue y así se queda. Me enoja que, además, en serio, hagan este tipo de cintas con el único fin de ganar un poco más de dinero a punta de un producto que ya fue testeado y bien catalogado. ¿O alguien cree que harían una precuela de alguna cinta que no haya sido exitosa sólo para que podamos ver qué pasaba antes o porque el director quedó con ideas colgando? Lo dudo.

Foto: Examiner | Avefenix