Leyendas Urbanas del Cine: «Poltergeist»

Seguimos con nuestro Especial sobre las Leyendas Urbanas del Cine. En nuestra primera entrega nos hacíamos eco de una leyenda que se dio por buena, y más tade descubrimos que era falsa. En la segunda, abarcamos una historia que no sabemos si fue verdad o no. Hoy nos acercamos al tercer tipo. Aquellas leyendas cuyos hechos son totalmente ciertos. ¿Entonces no son leyendas? Bueno, tal vez los hechos en sí mismos no, pero sí que lo son las interpretaciones que de éstos hechos se hacen.

Entran en ésta categoría todas aquellas "películas malditas". Películas perseguidas por una serie de desastres, defunciones y extrañas coincidencias. De éstas hay muchas, tal y como nos apuntaban en los comentarios de nuestra primera entrada, y principalmente suele tratarse de películas de terror: "El Exorcista", "The Omen"... también existen platós malditos, e incluso se habla por Hollywood un guión maldito que dicen es el responsable de las muertes de, entre otros, John Belushi y John Candy, pero de ese tema ya hablaremos en otra entrega.

Entre las películas malditas destaca en el recuerdo de mi generación "Poltergeist". Y lo hace por varios motivos. Principalmente porque venía de la mano de Steven Spielberg (aunque no la dirigió él, su presencia en el plató y su toma de decisiones fue decisiva) y para muchos de nosotros fue nuestra primera película de terror. Por eso cuando en el patio del colegio empezaban a oirse terroríficas historias sobre la película, nos las creíamos a pies juntillas. Como dije en la entrada todas estas historias son totalmente ciertas. Otra cosa es que "Poltergeist" tenga algo que ver en la sucesión de muertes ocurridas en su reparto. Repasémoslas.

"Poltergeist" se estrenó en junio de 1982 y, al contrario de lo que se suele decir, durante su rodaje no ocurrió nada extraño. Ni un accidente, ni un ruido. Nada. Al parecer los espíritus empezaron a enfadarse tras su estreno. Y es que cuatro meses después de su estreno la "película maldita" se cobró su primera víctima: Dominique Dunne, que interpretaba a la hermana mayor de la familia murió a manos de John Swenney, su ex pareja. Por eso "Poltergeist II" estaba dedicada a su memoria. Por cierto, para la segunda, en lugar de decidir mandar a la hija a la universidad o algo por el estilo (que habría sido lo más lógico) su personaje simplemente desapareció (e incluso se cuidaron de no incluirla en los flashbacks de la primera parte que tiene esta secuela).

Si recordáis, en la secuela se introducía un personaje aún más terrorífico que los espíritus de la primera entrega. Estamos hablando del Reverendo Kane. El actor que le daba vida, el veterano Julian Beck falleció pocos días despues de terminar el rodaje. Claro que murió de un cáncer de estómago que ya conocía y tenía en estado avanzado cuando hizo la peli, pero claro, eso no se comenta mucho, pues no ayuda a la leyenda. También en esta segunda parte se introdujo el personaje de Taylor, un brujo indio al que daba vida Will Sampson, el mismo de "One Flew Over the Cuckoo's Nest ". Por lo visto, Sampson tuvo que hacer varios rituales en el plató, para eliminar maldiciones. Todo el rodaje, esta vez sí, fue un cúmulo de accidentes y despropósitos. Según cuentan los implicados en el rodaje, tras su particular "exorcismo", los accidentes dejaron de sucederse en el plató. Por cierto, que Sampson falleció tan solo dos años después del estreno de la película, tras un doble trasplante de pulmón y corazón.

Pero la leyenda no cobró dimensiones internacionales hasta "Poltergeist III". ¿El motivo? La película era la más mala de la saga. No, bromas aparte, tras ésta tercera entrega la saga entró en la historia de las leyendas negras de Hollywood por una terrible noticia. La pequeña Heather O'Rourke, que había dado vida en las tres entregas a la pequeña Carol Anne (¿a que vosotros también creíais que se llamaba Caroline?) fallecía tras una extraña enfermedad que los médicos fueron incapaces de detectar a tiempo: estenosis congénita. La pequeña tenía tan solo 12 años. Pero la verdadera magnitud de la leyenda fue alcanzada cuando se corrió el rumor de que la protagonista de la tercera entrega no era la de las dos primeras, sino otra niña que se parecía mucho. (En aquella época, en los patios de colegio no se llevaba lo de saberse los nombres de las niñas actrices).

Esto es también cierto... en parte. Y es que cuando el director de esta tercera entrega, Gary Sherman, entregó su película a la MGM, la productora no estaba muy contenta con el final, así que le pidió al director que volviera a rodarlo pero... ¡la protagonista se había muerto!. Así que ni corto ni perezoso, Sherman contrató a una doble y rodo unos cuantos planos más con la niña de espaldas o a contraluz. Aún así el final no mejoró, pero la leyenda nació.

Muchas más leyendas se han extendido sobre la película (hay quien dice que los cadáveres de la piscina de la primera entrega son verdaderos...) pero los hechos son esos. ¿Película maldita? Como digo, depende de la interpretación que haga cada uno. Puede que la película esté maldita, y puede que haya comedias blancas con mas muertes en su reparto, pero al no tratar con espíritus, no salen a la luz. Al fin y al cabo, Dunne murió en manos de una pareja con antecedentes violentos, Beck tenía una enfermedad incurable y era ya mayor, al igual que Sampson. Quizá el caso más extraño fue el de la pequeña rubita, pero de ahí a decir que la película está maldita va un buen trecho. La auténtica maldición de la película digo yo que la ha sufrido Jerry Goldsmith, autor de la banda sonora de las dos primeras entregas y que desde que participó en la película, no ha ganado ni un sólo Oscar.

La semana que viene seguiremos con este especial. Se aceptan sugerencias en los comentarios.