El dinero no da la felicidad en «The Social Network»

The Social Network” es sin duda una de las películas más esperadas de la temporada, especialmente entre los internautas, deseosos de saber algo más de la creación y los creadores de la red social más popular de la actualidad: facebook.

Aunque no pretendo abusar de spoliers, aviso que mi comentario puede dar demasiadas pistas para los que no hayan visto la película, aunque no van a ser literales. Así como encuentro muy sugerente el trabajo de adaptación del guionista Aaron Sorkin sobre la novela de Ben Mezrich, no me parece igual de interesante la traducción en imágenes que realiza David Fincher, un director demasiado acostumbrado a manejar imágenes, que parece sentirse abrumado con tanto texto, algo que parecen perdonar sus fervientes admiradores. Trataré de explicarme.

Me parecen muy acertadas las dos tramas que establece Aaron Sorkin para desarrollar su relato, la primera centrada en el desarrollo de la creación de la famosa página electrónica, y la trama secundaria, que desde mi punto de vista es la más importante, que trata de profundizar en la personalidad de Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), algo que se establece a través de una estructura de encuadre ---como ya comentara Alberto--- en la que en la primera secuencia Erica Albright (Rooney Mara), realiza una descripción psicológica del personaje que vuelve a ser constatada en el final de la película.

Igualmente, me parece muy interesante el uso del tiempo, a través de múltiples flashforwards, a propósito de los dos litigios a los que se enfrenta el protagonista, uno de ellos contra los gemelos Winklevoss (interpretados ambos por Armie Hammer) y sus asociados, que reclaman el robo de su idea para desarrollar una red social destapando la información de la trama principal; y el litigio que mantiene con su amigo Eduardo Saverin (Andrew Garfield), quien reclama sus derechos como co-creador de la página, y que contribuye a desvelar información íntima y precisa de la psicología y personalidad de Marc Zuckerberg. La falta de concreción y ubicación en el tiempo sobre ambos litigios y el orden de estos, pues no se nos informa ni del momento en que comienzan ni del momento en que concluye ninguno de los dos, nos obliga a ordenar los acontecimientos en el orden que consideramos adecuado.

Por otro lado, debo señalar que casi todos los integrantes del reparto me parecen sobrepasados por la calidad y contundencia del texto. No parecen conseguir apropiarse de sus personajes, quedando sus interpretaciones al borde del cliché, abundando en giros y posturas previsibles que sólo consiguen superar Andrew Garfield, en la piel del amigo traicionado, y, un sorprendentemente, Justin Timberlake, que interpreta a Sean Parker, quien fuera uno de los creadores de la mítica página peer to peer Napster y que es el que incorpora frescura y espontaneidad al relato. No así la de Jesse Eisenberg, que casi se limita a un único gesto durante toda la película y que no consigue que (yo) me crea que puedan salir de su boca las inteligentes respuestas que propina a sus contrincantes de litigio. A otro nivel queda la serena interpretación de David Selby, que algunos recordarán de filmes como "Rich and Famous", pero sobre todo por series como "Flamingo Road" o "Falcon Crest".

Asimismo y a pesar de la soberbia fotografía de Jeff Cronenweth ---colaborador de Fincher en “Seven” y “The Game” y responsable de la fotografía de “Fight Club”---, y del elaborado montaje de Angus Wall y Kirk Baxter ---responsables de los montajes de “Panic Room” y “Zodiac” el primero y, ya junto al segundo, de “The Curious Case of Benjamin Button”---, parece como si el propio David Fincher se quedara tan paralizado como Jesse Eisenberg con tanta palabra, no siendo capaz de traducir el guión en un lenguaje visual fluido, o por lo menos a la altura que, yo personalmente, considero está el guión.

“The Social Network” termina siendo una colección de secuencias repletas de diálogos en las que es difícil encontrar la habilidad de David Fincher para crear esas imágenes impactantes que caracterizan su filmografía, que las tiene, pero están más cercanas a la relación que el cineasta mantuviera en los inicios de su carrera con formatos audiovisuales como el videoclip que al lenguaje cinematográfico. Y a pesar de ello, ni siquiera la estupenda y comentada banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross parece encontrar su sitio justo dentro del relato, siendo esta mucho más arriesgada que el producto completo final y pasando totalmente desapercibida dentro de la película.

Las dos únicas secuencias que me parecen emocionantes y absolutamente cinematográficas son, precisamente, las finales (SPOILER), la de Eduardo Saverin plantando cara a Mark Zuckerberg y desmontando a Sean Parker, y la mismísima secuencia final, en la que se nos dice lo que Erica nos adelantaba desde el principio, que Mark Zuckerberg no es más que un gilipollas (con perdón) y que, después de todo, su esfuerzo sólo responde a la necesidad de conseguir lo mismo que cualquier mortal, y no me refiero al dinero, sino al amor.
3 estrellas
Fotos: Fotogramas En Cinta