“The New Daughter” o qué hacer si tu hija se vuelve gótica

Presente en la sección oficial de Sitges 2010 y protagonizada por Kevin Costner, “The New Daughter” es también la flamante ópera prima de Luis Berdejo, que debuta directamente en una producción completamente estadounidense.

Conocido tan sólo por ser el responsable de los guiones de las populares “[Rec]” o “Imago mortis”, Luis Berdejo consigue un logro insólito en el panorama cinematográfico español ---lo que algunos identificarán con el sueño americano---, debutando en el seno de la industria estadounidense, y sin estar realmente avalado por trabajos previos o premiados que pudieran justificar la oportunidad conseguida. Encima no aprovecha su éxito para lanzar una descomunal campaña de comunicación que consiga alimentar el morbo por ver su película, sino que espera para que la calidad de su trabajo hable por sí misma.

No es la suya la única presencia española, sino que la película está protagonizada, además de por Kevin Costner, que no necesita presentación, por Ivana Baquero ---Ofelia en “El laberinto del fauno”---, que ofrece una sobresaliente interpretación en inglés, tal y como destacamos cuando se produjo su estreno en los Estados Unidos, y demostrando que va por el camino de convertirse en una espléndida actriz internacional. Le acompaña Javier Navarrete en la composición de la banda sonora, quien se está introduciendo lentamente en el mercado internacional, como consecuencia de su partitura para “El laberinto del fauno”, y que ya destacara anteriormente en multitud de títulos dentro del género de terror y fantástico como “El alquimista impaciente”, “El espinazo del diablo”, “99.9”, “Atolladero” o, la magnífica ópera prima de Agustí Villaronga, “Tras el cristal”.

Uno de los mayores aciertos de esta inquietante película es que el relato funciona a dos niveles: el realista y el fantástico. Pero no como si uno excluyese al otro, sino formando ambos parte del mismo discurso, igual que en “Tonari no Totoro (Mi vecino Totoro)”, uno de los claros referentes que podemos encontrar en “The New Daughter”. Igual que en la obra maestra de Hayao Miyazaki, nos encontramos con un núcleo familiar en el que está ausente la madre, también tienen que encontrar su lugar en un nuevo entorno, que no sólo incluye la adaptación a una nueva casa, sino que además supone el contacto con la naturaleza y la ruptura con lo urbano. Tampoco se nos debe escapar que Totoro acostado en el campo no se ve muy diferente a la apariencia del montículo que se encuentran Louisa (Ivana Baquero) y Sam (Gattlin Griffith).

La diferencia es que si en “Tonari no Totoro (Mi vecino Totoro)” el viaje fantástico les hace descubrir el maravilloso mundo de la naturaleza, aquí embarca a Louisa en el viaje hacia su lado más perverso, el de la adolescente que no puede asimilar los cambios ante la pérdida de la madre y rechaza adaptarse a su nueva realidad en la que incluso sus nuevas compañeras de instituto se muestran hostiles.

Más allá de la presencia real de lo fantástico, es precisamente esa doble lectura la que imprime una sorprendente dimensión a este thriller psicológico, pues aunque el acercamiento visual sea característico del cine de terror, el desarrollo de los personajes es plenamente dramático, identificándose el espectador con la impotencia de un padre ---estupendamente interpretado por Kevin Costner--- que no comprende los cambios que experimenta la que antes era su adorada hijita, y que no son más que los característicos de cualquier adolescente inadaptada. En esta línea contiene también una alusión a otra película con adolescente cuyos cambios físicos despiertan una nueva realidad sobrenatural a la protagonista, tal y como sucede en “Carrie”, donde la llegada de la menstruación y ese cambio de niña a mujer, supone la liberación de su poder telequinésico.

Visualmente formal y elegante, destaca en “The New Daughter” la sutilidad con la que se introducen los elementos, ya no sobrenaturales, sino salvajes. Luis Berdejo huye de un tipo de terror impactante, basado en la sorpresa tramposa (lo que vulgarmente se conoce como cine de sustos) y, si bien decide evidenciar en un momento determinado la amenaza al espectador para evitar especulaciones, utiliza a menudo el fuera de campo para que la imaginación del espectador sea la que desarrolle y amplíe la fuerza del relato. Tal y como sucede con la compañera acosadora de Louisa que acaba con el brazo roto y en donde intuimos lo que ha sucedido, pero no lo hemos visto. Sucede también en la secuencia del angustioso asalto a Mrs. Anworth (Sandra Ellis Lafferty), en la que no vemos su amenaza, aunque intuimos lo que es y no vemos cómo se produce el ataque, aunque nos imaginamos lo peor.

Tampoco faltarán aquellos que encuentren similitudes estéticas con la maravillosa serie creada por Mark Frost y David Lynch, “Twin Peaks, en la que los misterios de la naturaleza formaban parte de las vidas del idílico pueblo montañero, plagado de adolescentes con problemas emocionales. Asimismo, una de las series que nacieran por la influencia de este acercamiento a los sobrenatural, “The X Files”, cuenta en uno de sus episodios un caso de naturalezas similares a las narradas en “The New Daughter”.

En definitiva, una excelente oportunidad para disfrutar de una inquietante película capaz de introducir en el espectador ese sentimiento de angustia, que tanto placer nos provoca a algunos, y que e introduce con lentitud, pero con seguridad y firmeza en la mente del espectador. Por lo menos de este.
4 estrellas
Fotos: La Butaca