“After.Life”, esta muerta está muy viva

Enmarcada en la programación del 43 Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya (Sitges 2010), se ha proyectado una película de la que no se ha hablado demasiado pese a tener nombres conocidos en su reparto, “After.Life”. Se la presentaba como una nueva vuelta de tuerca al siempre aterrador y atractivo tema de la interacción de los vivos con el mundo de los muertos que nos abrió de forma magistral M. Night Shyamalan con su “The Sixth Sense”. “After.Life” es una de esas películas cuya experiencia no termina con los títulos de crédito, sino que provocará seguro algunas sesiones de debate posteriores al visionado.

Se trata de la opera prima de Agnieszka Wojtowicz-Vosloo quien también se ha lanzado a coescribir el guión y a la cual le auguro (o me gustaría) un futuro prometedor. En el apartado de las interpretaciones, el papel protagonista esta ocupado por una persistente Christina Ricci (“New York, I love you”) que insiste en recordarnos que sigue por aquí. Su interpretación es creíble y convincente, un buen trabajo. Como detalle para sus fans (si los hay por aquí) decir que en esta película la actriz ofrece varios (muchos) planos de desnudo, algunos por exigencias del guión y otros no tanto. La acompaña un polifacético Liam Neeson (“The A-Team”) que nos mantendrá durante toda la cinta debatiéndonos sobre su verdadera naturaleza, intentando discernir si dice la verdad o miente, si le mueven buenas intenciones o es un psicópata, tarea nada fácil que resuelve con gran éxito. Cerramos el trío protagonista con Justin Long (“Going the Distance”) un actor que cada día me resulta mas aburrido. Sin duda el peor de los tres y su trabajo en la película es muy discreto.

El argumento del film, como ya nos anunciaba su tráiler, se centra en la historia de Anna (Ricci), una maestra de primaria cuya relación con su novio Paul (Long) no pasa por sus mejores momentos. Tras una discusión fruto de un malentendido, Anna conduce a toda velocidad en mitad de la tormenta cuando sufre un accidente y despierta sobre la mesa de una funeraria. A su lado se encuentra Eliot Deacon (Nesson) quien le asegura que ha muerto y que él posee poderes especiales para comunicarse con su alma, que todavía continua aquí. Según Deacon, su tarea es la de ayudar a aquellos que mueren a aceptar su nueva condición y superar la transición entre este mundo y el otro. A ojos externos, la labor de Deacon es preparar los cuerpos de los fallecidos para su funeral, y debe inyectar una enigmática sustancia en el “cadáver” de Anna para combatir el rigor mortis, o eso es lo que él dice. La reacción de Anna será la de aferrarse a la idea de que está viva, y tratará por todos los medios de escapar de la funeraria y contactar con Paul. Sin embrago poco a poco las charlas con Deacon irán minando su voluntad. ¿Esta realmente viva o ese hombre le está diciendo la verdad? Y lo que es mas importante, ¿Qué significa realmente estar viva o muerta? ¿Se puede estar muerta estando viva?

En mi opinión el film es muy correcto, consigue mantener el ritmo, la intriga y hacer dudar constantemente al espectador sobre lo que realmente esta ocurriendo, formular teorías y ver como se confirman o desmienten a medida que avanza la película. El ambiente cerrado de la funeraria en el que ocurre prácticamente toda la película contribuye a crear un ambiente de claustrofobia muy apropiado. Las interpretaciones son acertadas y en general, el argumento aporta realmente algo nuevo a una temática en la que parece que ya está todo contado. No es una película brillante, pero no decepcionará, y tratándose de la opera prima de su directora invita a pensar que puede traernos, en el futuro, cintas muy interesantes. Veremos a ver.

tres estrellas

Foto: Empire Movies