«You Will Meet a Tall Dark Stranger», un Allen menor

Esta semana se ha estrenado en España "You Will Meet a Tall Dark Stranger", la última película dirigida por el prolífico y siempre genial Woody Allen. Siguiendo su costumbre de estrenar película por año, este año tocaba la segunda con producción española (¿competirá en los Goya?) aunque rodada en Londres. Cuando uno hace una película al año es muy difícil mantener un nivel alto película tras película. Sin embargo Allen suele conseguirlo, casi siempre.

Y digo casi siempre, porque "You Will Meet a Tall Dark Stranger" es de lo "menos bueno" del último Allen. Decir que es una mala película sería mentir, pero no está a la altura de algunos de sus últimos films como "Match Point" o "Cassandra's Dream". Ésta que se acaba de estrenar es material perfecto para los detractores de Allen, pues está llena de los defectos que se le suelen achacar a la filmografía del neoyorquino. A saber: Una voz en off innecesaria, personajes y situaciones autobiográficas y unos temas repetitivos con el resto de su filmografía.

Le falta a "You Will Meet..." principalmente una historia central potente. Siguiendo el esquema de muchas de las películas del neoyorquino, el film retrata a un grupo de personajes cuyas tramas concurren de forma paralela pero con poco que ver entre ellas.

En este caso tenemos a un escritor en crisis (el enésimo en la filmografía de Allen), a su mujer enamorada de su jefe y al padre de ésta, recien divorciado de su madre y enamorado de una actriz mucho más joven que él. Todas las historias giran en torno a la madre de ella, una anciana que recurre a una pitonisa como única via de escape para salir de la depresión en la que se encuentra.

El problema está en que la historia central que lo vertebra todo (la de la madre) no es interesante ni, mucho menos, influye en las demás historias. Si a esto sumamos que el resto de historias paralelas (mucho más interesantes) se dejan sin concluir, el sentimiento de decepción es bastante grande. Ni siquiera la construcción de personajes hace que la película suba enteros, pues, si bien Allen es único retratando las miserias y virtudes de la raza humana como ningún otro autor actual, en este caso más que nunca sus personajes parecen copias de otros suyos. El personaje de Josh Brolin podría ser perfectamente el protagonista de "Manhattan" o "Desconstructing Harry". El de Antony Hopkins es una caricatura de la crisis de la madurez que sufre el propio Allen, que tantas veces se ha retratado en la gran pantalla rodeado de bellas jovencitas, y su situación es demasiado parecida a la que ya viviera Larry David en "Whathever Works". La protagonista y su historia con la pitonisa recuerda por momentos a la vivida por "Alice", y la prostituta que enamora a Anthony Hopkins es la versión malvada del personaje de Mira Sorvino en "Mighty Aphrodite". Además, el tema de las infidelidades y la apatía dentro del matrimonio ha sido tratado de similar manera en prácticamente toda su filmografía.

Pero no es este el mayor problema de la película. Los que nos gusta Allen estamos acostumbrados a que nos cuente siempre lo mismo, y lo disfrutamos pese a ello, porque sus guiones son cada año un soplo de aire fresco en la gran pantalla. Sus diálogos, personajes y situaciones nos enamoran película tras película. Sin embargo, aquí, Allen firma el que probablemente sea su peor guión. No llega a tener ninguna fuerza dramática, y los escasos chistes o gags cómicos no están a la altura del mejor Allen. Ni siquiera busca innovar en su forma como el curioso (aunque también fallido) experimento que supuso "Melinda and Melinda". El guión parece escrito por un alumno aventajado de Allen, pero su sátira, su sentido del humor, su existencialismo, incluso su añorable hipocondría, brillan por su ausencia.

Por suerte si que vemos a Allen en un cast de lujo, en un grupo de actores en estado de gracia, como ya nos tiene acostumbrado Allen. Es curioso que un director que afirma no ensayar y no dirigir prácticamente a sus actores, logre año tras año sacar de su elenco interpretaciones memorables. En este caso destacan Naomi Watts y Josh Brolin, que consiguen que nos creamos a pies juntillas ese extraño matrimonio en crisis cada vez que comparten plano. También vemos el pulso de Allen en algunas secuencias dramáticas, rodadas en largos planos secuencia en los que Allen demuestra que pese a no ser un director técnico, sabe mover la cámara como nadie. Son esos pequeños destellos de genio los que nos recuerdan en qué película estamos.

Es difícil clasificar "You Will Meet a Tall Dark Stranger". Como película en sí misma no está mal, pese a algunas lagunas narrativas. Su reparto es excelente y tiene momentos realmente geniales. Pero a Allen siempre le exigimos más, y en este caso ha hecho de "obrero del cine", ya que se nota que es un film realizado como mero trámite para cumplir un contrato. Incluso así, este trámite está muy por encima de la mayoría de lo que Hollywood nos trae a nuestras pantallas.
2 estrellas