«Resident Evil: Afterlife»: nueva tecnología, viejas costumbres

El pasado viernes 10 de septiembre llegó a las pantallas españolas "Resident Evil: Afterlife", la cuarta entrega de la popular saga basada en los videojuegos de Capcom y protagonizada de forma vitalicia por Milla Jovovich. Esta entrega tiene la peculiaridad de estar rodada en la última tecnología 3D, aunque para desgracia del espectador, las novedades acaban ahí.

La cinta dirigida, como en el caso de la primera entrega, por Paul W.S. Anderson cuenta con unos espectaculares cinco primeros minutos de acción, efectos 3D y secuencias a cámara lenta. A partir de ese momento parece captar la esencia de las películas clásicas sobre zombis, con unos personajes divertidos y una sensación de amenaza constante. Mientras dura este escenario la película funciona, sin embargo, el argumento se acabará dirigiendo hacia una nueva y forzadísima confrontación entre Alice, la protagonista, y la empresa Umbrella. Unas escenas de combate a cámara lenta que acaban resultando excesivas e innecesarias, una total escasez de imaginación, y en ocasiones incluso buen gusto por parte de los guionistas, son todo lo que encontraremos a partir de aquí.

En el apartado de las actuaciones cabe destacar un villano, interpretado por Shawn Roberts que no cumple con los requisitos mínimos de calidad y la aparición de Wentworth Miller en el papel de Chris Redfield, cuyos intencionadas guiños al papel que le hizo famoso en la serie de televisión Prison Break arrancarán una sonrisa a más de uno.

En mi opinión, el problema básico de esta franquicia radica en que para la primera entrega, "Resident Evil", se optó por crear una línea argumental totalmente nueva alrededor del personaje de Alice (Jovovich) en lugar de respetar o adaptar la del videojuego. Este error ha ido acusando al resto de entregas, en la cuales se han intentado introducir paulatinamente personajes y elementos de los videojuegos, como los hermanos Redfield o villanos como Némesis y el Verdugo Majini. No obstante se continua insistiendo una y otra vez en el hilo argumental inicial, por llamarle de alguna manera, y los “caramelos” con los que intentan contentar a los fans ya no son suficientes.

Como lo mejor de la cinta destacaría la escena de combate en las duchas contra el verdugo, y dispuesto a señalar lo peor me inclino por que probablemente habrá una quinta entrega y todo parece apuntar a que seguirán repitiéndose los errores de las anteriores.

dos estrellas

En conclusión, ha habido una notable mejora técnica y visual respecto a sus predecesoras, pero sin ser lenta ni aburrida, resultará insuficiente para todo aquel espectador que espere algo más que acción y combates en 3D.

Foto: Cinefilux