Correspondencias artísticas: el cine en Francis Bacon y su obra en el cine

Uno de los más claros ejemplos de las correspondencias que se establecen en diferentes expresiones artísticas, como el cine y la pintura, es la obra de Francis Bacon, que aprovechando influencias procedentes del Séptimo Arte, devuelve lo que ha robado influyendo en cineastas contemporáneos.

Nacido en Dublín en 1909, tan sólo catorce años después del nacimiento del cine, Francis Bacon es expulsado de su casa cuando tiene 16 años ---al ser descubierto por su padre vestido de mujer, al parecer. Tras matricularse en St Martin School of Arts de Londres, decide trabajar como decorador de interiores, etapa en la que empieza a pintar, aunque sin mucho éxito. Una exposición en París de Picasso le marca definitivamente impulsando su inclinación profesional por la pintura.

Una de las primeras y decisivas influencias cinematográficas que podemos apreciar en sus pinturas es la del fotógrafo e investigador, Eadweard Muybridge, cuyos experimentos sobre la cronofotografía, y en particular los que hace sobre el cuerpo humano impresionan muy favorablemente al pintor. Aparte de la idea de la fragmentación y la repetición que utiliza para sus trípticos, Bacon utiliza para muchas de sus pinturas las series de luchadores que Muybridge realizara. La violencia del gesto de los luchadores traspasa las propias figuras de sus cuadros trasformándolos en escenas homosexuales en las que también incluye, al igual que hiciera Rembrandt, animales despedazados en lo que constituye un turbador desfile de lo monstruoso, lo deforme, lo insólito y lo bizarro.

En cuanto a las vanguardias europeas, sería el futurismo de Marinetti el que primero llamaría su atención, particularmente el uso que estos hacen de la fotografía estroboscópica, pero sería el bullicioso período de entre guerras, cuando vive en París el que más le llama la atención. Primero por fascinación por el impresionista cine de Abel Gance y el expresionismo de Walter Ruttmann o de F. W. Murnau. Ambos movimientos, desde estéticas diferentes coinciden en una característica, que no es otra que la de tratar de expresar lo que los personajes sienten, si en el impresionismo se utiliza cualquier truco o distorsión del objetivo o el movimiento de la cámara para que el espectador pueda sentir lo mismo que el personaje, en el expresionismo se retuercen los decorados y se exagera el gesto con tal de transmitir la misma angustia existencial que padece el protagonista de la película.

Sorprendentemente, la película que marcaría profundamente a Francis Bacon sería una obra muy cercana a la realidad: "El acorazado Potemkin" y, sobre todo, la secuencia de la escalera de Odessa en la que el horror queda perfectamente plasmado en unos primeros planos, particularmente los de la señora con sus gafas rotas. Es interesante resaltar que el acercamiento de Bacon a la realidad siempre estaba tamizado, nunca era directo, pues siempre utilizaba fotografías y cualquier referencia pictórica para realizar sus trabajos. Nunca teniendo a sus modelos presentes, sino fotografiados para representarlos después teniendo su imagen como mera referencia, pero nunca para reproducirlos tal cual, buscando siempre un realismo carnal y visceral que impresione al espectador. Muy cinematográfica resulta también su costumbre de reencuadrar a los personajesdentro del cuadro, intentando resaltar lo que más le interesa y denostando lo que queda fuera del marco.

En consecuencia, pudiera parecer arriesgado pronunciarnos sobre la obra de Francis Bacon refiriéndonos a tal como una expresión realista y fidedigna de la realidad, pero el estudio que John Maybury realiza del pintor en "Love is the Devil: Study of a Portrait of Francis Bacon", viene a mostrar que realmente, Francis Bacon se limitaba a pintar a sus modelos no tal y como eran, sino tal y como él les percibía, con toda su angustia existencial, sus contradicciones y sus miserias, siendo su acercameinto subjetivamente realista. Resulta también muy curioso que en la propia película de Maybury encontremos referencias a otro cineasta, pintor antes que director de cine, que ha confesado la propia influencia del pintor irlandés en su obra: David Lynch, al cual John Maybury apunta en una secuencia donde ha sucedido un accidente de tráfico, algo que también sucede en "Wild at Heart" de la misma manera y que contiene algunos planos en los que ya sea por el reflejo en un espejo o por estar viendo los sucesos a través de un cristal, la realidad aparece tan distorsionada como las mentes de sus personajes.

En casi todas las películas de David Lynch podremos encontrar estas imágenes, acompañadas, la mayoría de las veces, por sonidos igualmente expresivos, intentando mostrar el desajuste mental, la ausencia de equilibrio y la enajenación a las que están sometidos los personajes debido a sus circunstancias personales como el vástago que engendrara Henry Spencer (Jack Nance) en "Eraserhead", los sudorosos cuerpos de los trabajadores en los sueños de John Merrick (John Hurt) y el propio hombre elefante en "The Elephant Man", aunque francamente alusiva resulta "Lost Highway", en la que se pueden reconocer, literal y claramente, muchas referencias visuales a la obra de Francis Bacon, particularmente en los momentos de las transformaciones de Fred (Bill Pullman) en Pete (Balthazar Getty), y viceversa.

Cruzando la frontera, en Canada, nos encontramos con otro David, David Cronenberg, que también parece evidenciar una fascinación baconiana por la carne y su corrupción, casi todos sus filmes incluyen alguna secuencia con un estilizado toque gore, pero que salta a la vista en filmes como "Videodrome" y su culto a la muerte de la carne, los maravillosos utensilios para operar a mujeres mutantes de "Dead Ringers", "Naked Lunch" y las pesadillas de las mentes enfermas que no diferencian ficción de realidad, "eXistenZ" y el cuerpo unido a la máquina por un cordón umbilical conectado a través de la espina dorsal, o, sobre todo, la conmovedora criatura en la que se convierte Seth Brundle (Jeff Goldblum) en "The Fly", que por muy grotesca y desagradable que sea, sigue siendo capaz de conmovernos.

Anteriormente, en los años setenta, Bernardo Bertolucci utilizara dos cuadros de Francis Bacon para ilustrar la secuencia de créditos de su película "Last Tango in Paris", una película tan carnal y visceral como los propios cuadros.

Esta influencia se extiende también a otros formatos audiovisuales como el videoclip, particularmente el vídeo del tema Lotus, de la banda americana REM, que dirigido por el videocreador Stéphane Sednaoui, confirma que las correspondencias artísticas siguen estando a la orden del día.

Fotos: Mundo 52 Desarraigo Knol IMP Awards Cine Exilio