Se estrenó en USA «The Kids Are Allright»: cine y política de géneros (I)

Gracias a Gustavo Barrientos, hemos tenido la noticia de la aparición en el Festival de Sundance de este año de un filme controversial, si es que se quiere usar un término tan poco agradable y propio de las noticias pasatistas de muchos noticieros, denominado "The Kids Are Allright". En el día de ayer, esta película tuvo su estreno oficial en la cartelera yankee, recibido con alegría por muchos sectores progresistas en un país tan sujeto a la política conservadora como lo es USA.

La película cuenta la historia de una pareja de lesbianas --- encarnadas por Julianne Moore y Annette Bening ---- que, frente al reclamo de sus hijos, contactan al donante de esperma --- interpretado por Mark Ruffalo --- al cual recurrieron estas dos madres para traer al mundo a los dos chicos. Dirigida por Lisa Cholodenko y con el guión escrito por ella y Stuart Blomberg, el presente filme ha encontrado varios problemas en su realización: filmada en 23 días con un trabajo en el set planificado para 30, la película no contó con el apoyo financiero necesario para terminarse a tiempo y tuvo que recurrir a más de un productor... 18, para ser exactos.

Una de las resistencias más notables fue por parte del mercado independiente, acusándo a la directora de haberse "vendido" a lo mainstream: la película, a diferencia de sus trabajos anteriores --- "High Art" (1998) y "Laurel Canyon" (2002) --- tiene un ritmo accesible para todo el público en la medida en que los cortes entre plano y plano son más cortos, o sea, cada plano es menos contemplativo, si se quiere, y su narración es la propia de cualquier película de alto presupuesto.

Distribuida por Focus Features, las reseñas que han aparecido en la web apuntan precisamente a esta nueva apuesta narrativa, a esta aspiración de llegar a un público mucho más grande que el que cualquier película indie: nada de quedarse en los límites de ganar varios premios en festivales, sino proponerse llegar a la gran audiencia para instalar el problemático tema de las nuevas composiciones familiares que en el ámbito de lo social se ha estado dando en los últimos tiempos. Inclusive, el tono oscuro que originalmente iba a tener fue cambiando a medida que el guión avanzaba hasta llegar a cierto humor de comedia ligera que habilita el acercamiento a la producción por parte de un nuevo tipo de espectador.

Hay muchísima producción considerada independiente que se ha propuesto abordar el tema de la homosexualidad y, sobre todo, de la homosexualidad en los márgenes de una familia cualquiera, una familia tipo: la alienación sentida por parte de aquel que ha decidido ir en contra del mandato sexual impuesto --- muchas veces, de manera tácita --- por la familia: este tipo de "desviación" repercute en la manera en que la película elige retratar ese mundo, esto es, con apuestas narrativas que se alejan del presupuesto hollywoodense de cómo debe ser contada una historia: planos cortos, importancia dramática del primer plano, caracterización de la figura femenina --- todo el cine clásico hollywoodense, como bien lo indica la teoría feminista cinematográfica, encierra a lo femenino en el ámbito del objeto fetiche, ocultando su individualidad y poniéndola al servicio de la mirada invisible de lo masculino que tiñe todo el relato ---. La aparición de películas como estas, y a riesgo de pecar por no haberla visto aún, es un nuevo paso dentro de la aceptación de historias que reflejan realidades nuevas en la vida cotidiana: me parece que es un momento rescatable y digno de la cinematografía que trabajos que apunten a esta dirección no se queden atrapados en la categoría de cine experimental, y que sirvan también a la instalación de nuevas discusiones en el ámbito público.

Claro que también corremos un nuevo peligro: el inmunizar el contenido "subversivo" de ciertos problemas al darles un formato popular. Las narrativas disparadas por las condiciones de género, muchas veces, ha permitido renovar la manera en que el cine puede organizar sus estrategias narrativas. Esto tiene que ser tamizado por el hecho de que una película, en principio, accesible a todo el mundo, muchas veces tiene mejores frutos en el tratamiento de ciertos problemas sociales: el hecho de que haya puesto "I" en el título de esta entrada tiene que ver, precisamente, con cierta intención de mi parte de insistir en estos temas revisando otras películas en donde el problema tanto de la condición de género como el de las nuevas apuestas narrativas esté presente.

Me pareció interesante traer esta noticia a la página en la medida en que en países como el mío, Argentina, se está debatiendo en la actualidad la posibilidad del matrimonio entre personas homosexuales llamado así, con ese nombre, matrimonio: en gran parte de Latinoamérica, situaciones similares pueden percibirse cuando se instala en la opinión pública el problema de lo que una familia debería ser, lo que una familia es en la actualidad en la casa de cualquier persona, y en lo que la promesa liberal-democrática de vivir según el acuerdo de nuestra voluntad ha instalado en nuestra idiosincrasia ---- a falta de mejor término ---. ¿Cuál es esa situación? La respuesta de los sectores más conservadores tachando de inmorales e impúdicos a muchas personas que han tenido la valentía de, pese a que el contexto no fuera propicio, vivir de acuerdo a una orientación sexual elegida libremente, lejos del "mandato" genital de una supuesta madre naturaleza invocada constantemente frente a la falta de mejores argumentos. Que esta película llegue o no a las carteleras latinoamericanas o de habla hispana es también otro índice de cómo la política de géneros, la política sin más, es tratada en nuestros países.

Vía: Indie Wire / Hit Fix | Foto: Movie Maker