«Exam»: tiempos difíciles, medidas desesperadas

Algunos de mis compañeros ya habían avanzado las posibilidades de "Exam", ópera prima de Stuart Hazeldine, y que constituye un prometedor y contundente comienzo para un cineasta que no sólo dirige, sino que también produce y es autor del guión.

Ocho personas de ambos sexos, con un estudiado cariz representativo de diferentes etnias y sexos, se enfrentan a un inusual último examen para conseguir un puesto de trabajo. La acción se desarrolla en una habitación de la que no pueden salir hasta que terminen una prueba que dura 80 minutos, en la que tan sólo deberán contestar una pregunta, aunque siguiendo unas reglas que les obligarán a reflexionar y trazar sus propias estrategias.

La línea de partida puede recordar una película tan espléndida como "El método", pero Stuart Hazeldine va más allá, ubicando a sus personajes en un futuro próximo, en el que se han desarrollado nuevas enfermedades. Estamos en una sociedad en la que la selección natural por la que se ha regido hasta este momento la humanidad está abocada a eliminar prejuicios y barreras sexuales, raciales y culturales, a pesar de que algún personaje pueda, todavía, estar preso de este tipo de prejuicios. Una fabulosa metáfora de casi cualquier núcleo urbano contemporáneo y un acertada conclusión de la capacidad autodestructiva del ser humano sea hombre o mujer, blanco o negro, de oriente o de occidente.

El ejercicio de estilo del director británico nos revela a un cineasta inteligente desde el guión mismo en el que, sin trampa ni cartón, nos da la misma información que a los ocho personajes que encierra en esa habitación. Podemos seguir las mismas deducciones de los personajes o buscar nuestras propias respuestas, pero todo está dicho y mostrado, tanto para ellos como para nosotros. Para guiarnos en su periplo hacia la vida laboral, Hazeldine coloca la cámara siempre en función del personaje que marca la acción, a su altura y siguiendo su movimiento, de manera que no veremos a quien no se mueve, ni lo vemos hasta que sus compañeros lo perciben. Nunca sabremos lo que hay al otro lado del espejo, al igual que tampoco lo saben los personajes.

En este tipo de ejercicio, todo el peso de la credibilidad recae en el reparto, que salvo el caso del maestro de ceremonias, Colin Salmon ---quien es reconocido por sus apariciones en "Alien vs. Predator", "Resident Evil", o los títulos Bond "Die Another Day", "The World Is Not Enough" y "Tomorrow Never Dies"--- o el candidato hindú, Jimy Mistril ---a quien hemos visto en filmes como "RocknRolla", "Blood Diamond", "Touch of Pink" o "East is East", además de participar en la longeva serie británica "EstEnders"---, está compuesto por intérpretes de televisión o con escasa experiencia cinematográfica que, sin embargo, sacan adelante, y con muy buena nota, un reto que fácilmente podría haber caído en el exceso y la exageración, logrando incrementar la credibilidad de la historia y hacernos completamente partícipes del relato y la tensión de la prueba que deben superar.

3 estrellas

Fotos: IMP Awards Little White Lies