«Abel»: la prueba de que Diego Luna también sabe dirigir

Abel (Luna, 2010)

"Abel" es el primer largometraje de ficción que el señor Diego Luna dirige ante la sorpresa de muchas personas. Tuvo mucho éxito en Cannes y en la corrida comercial ha tenido muy buena recaudación lo que ha beneficiado que muchas compañías se interesen en distribuirla mundialmente.

A mi gusto, es la mejor película mexicana realizada en lo que va del año, y aunque eso no es un gran indicador, la cinta es un excelente ejemplo de buena cinematografía, creo que Diego le aprendió a muchos directores y logró una joyita que nos calló a muchos la boca por cuestionar su potencial creativo.

El film es muy sencillo y a ratos se siente muy ligero, sin embargo, la temática es muy pesada. Hay momentos dónde el público puede reir y distraerse a pesar de que la cinta habla sobre la problemática de una familia rota por los ideales de búsqueda de ingresos a otro país.

Abel es un niño de 9 años que tiene una enfermedad parecida al autismo, además, con el shock que vivió, desarrolla un extraño caso de tomar el lugar de su padre. Todos en la casa comienzan a seguirle el juego, pero a la larga todo se complica con la llegada del que ocupa ese lugar.

La historia tiene un ritmo casi hipnótico, que no te permite despegar, si no que te lleva de la risa al llanto de minuto a minuto. Juega con muchos elementos que a simple vista nos pueden causar gracia, pero conforme entendemos lo que pasa más duro nos llega el golpe dramático. La cinta peca de ser ligera a ratos y dura en los momentos climáticos. El guión está perfectamente construido y la psicología de los personajes está muy bien definida.

La actuación de Karina Guidi aporta naturalidad a una madre que tiene que sobrellevar una familia y el peso de ser el sustento de la casa. Abel interpretado por el niño Christopher Ruiz-Esparza es una completa revelación, mientras que José María Yazpik se encuentra en su mejor momento, ha sido el persona más creíble que le he visto dentro de sus trabajos de cine, teatro y televisión. Tanto la fotografía como la dirección de arte son elementos muy bien conjugados en la cinta. Además de que el score es uno de los mejores que he escuchado dentro del cine mexicano.

Abel (Luna, 2010) Pero sobre todo, el éxito de la cinta, recaé en su sencillez, es una cinta que no pretende aleccionar sino mostrar los elementos del México actual de las familias que son fragmentadas por el hecho de ir a buscar éxito en la frontera contigua. Además la cinta no se centra en la enfermedad sino en los procesos que vive cada integrante de la familia con respecto de la misma.

Hay que poner atención en los elementos visuales de la cinta, el agua tiene como significado el lazo que Abel tiene con su madre pues es una clara reminiscencia del líquido amniótico. Los colores azules de la cinta se intensifican dependiendo del día y de la noche, momentos claves en la vida de Abel. En definitiva, un excelente paso para Diego Luna en su carrera, quien a manera personal, prefiero que dirija este tipo de proyectos más a menudo y que desista de estar frente a la cámara, detrás le sienta mejor. 4 estrellas

Fotos: Imp Awards y Homocinefilus