La crisis: Culpa de las películas

Crisis Financiera internacional, culpa de las películas

Marc Abrahams, uno de los organizadores del IG Nobel encontró un estudio en el que se dice la crisis podría haber sido generada por las películas de Hollywood.

El Profesor Larry Ribstein, de la Universidad de Illinois, dice en su monografía "Cómo las películas crearon la crisis financiera" que los verdaderos villanos son los cineastas de Hollywood. Sus películas crearon la crisis "financiera" al presentar una narrativa particular sobre los recientes vaivenes de la economía, con las finanzas en un rol fundamental.

Ribstein desenmascara la estrategia legal escondida de los cineastas ---una estrategia tan arraigada en sus cabezas que hasta ellos mismos pueden no darse cuenta---. Las películas prepararon a las audiencias para tratar a la crisis como obra de los financieros. En el artículo se explica cómo la comunidad de cineastas es la responsable.

El primer ejemplo es "Wall Street" de Oliver Stone, de 1987, en la que se retrata a una malvada compañía destructora que hace comercio interior. La película fue seguida por el enjuiciamiento de Drexel Burnham y su vendedor, Michael Miliken, y su sentencia de 10 años por violaciones técnicas del estatuto anti-toma de posesión.

Ribstein, básicamente, lo que sostiene es que las películas preparan la opinión del público para los enjuiciamientos y condenas que vendrán después. Según él, de no haber existido determinadas películas, el resultado habría sido diferente, ya que no habría habido presión por buscar a algún responsable en particular. Cita también el caso de Enron como ejemplo.

El objetivo de su trabajo es corregir las ideas erróneas del público; "la crisis pudo no haber sido culpa de nadie", según escribe, "o pudo haber sido culpa de los gobiernos, o de las especulaciones o del público en general." Si creemos en todo lo que Ribstein nos dice, cuando estrene "Wall Street: Money Never Sleeps" (programada para el 24 de Septiembre) deberemos mirarla con un ojo súper crítico.

Vía: The Guardian |Imagen: Libcom