«Hot Tub Time Machine» o una historia de nerds cuarentones

Avalada por contar con John Cusack tanto de actor como de productor, "Hot Tub Time Machine", con un argumento tan insólito, podría haber resultado graciosa o, cuanto menos divertida, pero, aunque a ratos pueda resultar entretenida y sea capaz de hacerte reír, termina por ser un producto insustancial de los que siempre te preguntas ¿por qué no me lo habría descargado?

Adam (John Cusack), Nick (Craig Robinson) y Lou (Rob Corddry) son amigos desde el instituto y en la actualidad unos fracasados que se soportan apenas. Para olvidar sus problemas, y superar el intento frustrado de suicidio de Lou, deciden pasar un fin de semana en la misma estación de esquí que cuando empezaban a encauzar sus vidas. A ellos se suma Jacob (Clark Duke), el sobrino de Adam, un auténtico nerd contemporáneo. La fiesta comienza aburrida, pero se desmelena cuando se activa el jacuzzi, al que se zambullen sin pensarlo y se desatan en una desenfrenada juerga. Al día siguiente, cuando despiertan están en el mismo lugar, pero no en el mismo tiempo, están en 1986 (o siete, no me acuerdo).

La desfachatez del argumento facilita la desinhibición del espectador y que ni espere profundidad ni sentimiento, tan sólo un divertido vehículo para reivindicar la década de los ochenta. Lo malo es que los autores se la tomaron en serio, y no me refiero a lo de la reivindicación de los ochenta, sino a la película misma y su argumento y, claro, nosotros ya no somos adolescentes.

Es inevitable aludir a ciertos títulos que incluyen el viaje en el tiempo en sus argumentos, en el caso de "Back to the Future", está explícitamente evocado con la presencia de Crispin Glover en el reparto y, aparte de la posibilidad de que Jacob pueda no nacer si modifican algo en el pasado, ahí queda todo el guiño.

"Groundhog Day" es otro referente, aunque no se desarrollara de la misma manera. Aunque en esta no hay viaje en el tiempo, hay repetición del mismo momento, pero persiste la idea de arreglar algo que hicieron mal en el pasado, junto con la ardilla traviesa, hace inevitable la evocación de tan mítico y entrañable título.

La inclusión de Chavy Chase en el reparto, más que evocación de un título, es un sentimiento, el de un tipo de cine, comedia de entretenimiento tonta, absurda y sin ningún fundamento dado que, por lo menos en España, el actor neoyorquino no tiene la misma popularidad de otros actores de la misma época como puedan ser Tom Hanks, Dan Aykroyd o Bill Murray.

Quizás noto que desaprovecharon las diferencias culturales entre los ochenta y la década actual, tan cercanos en el tiempo y tan lejanos tecnológicamente. Pero ha decir verdad, no me lo pasé tan mal, me reí en muchos momentos, los personajes me resultaron simpáticos, los actores los defienden muy bien, particularmente Rob Corddry, que se entrega con uñas y dientes a un personaje tan simpático como desagradable.

Lo malo llega al final, con el presente y el mensaje, con la desagradable idea de que un grupo de amigos sólo se pueden querer y aceptar si hay dinero por medio, si hay éxito, si han alcanzado el sueño americano. ¿Cómo? ¿Perdón? El brindis de la comida final me repugna y, mira tu por donde, me hace reflexionar, igual esto es lo que me molesta cuando no estaba preparado para ello.

dos estrellas

Foto: Film Affinity