«The Cove»: el documento de un mar teñido de rojo

El largometraje documental “The Cove”, reciente ganador del Oscar en su categoría, es un film con una notable producción dentro de su género, y avalado por varios organismos no gubernamentales. Está dirigido por un ex fotógrafo de la National Geographic, Louis Psihoyos, y nos habla de la matanza de más de 23.000 delfines por año en una caleta en Taiji, Wakayama, Japón.

Una de las caras visibles del documental es Richard O’Barry, quien fuera el primer adiestrador de Flipper, aquel encantador delfín que diera origen a la emblemática serie. O’Barry actualmente es un férreo activista contra la caza ilegal de delfines, y se muestra arrepentido por haber formado de aquella serie, que fue el puntapié inicial de un mercado industrial poderoso a partir de la imagen de los delfines, y lo que devino de allí: acuarios, pesca ilegal, peligro de la especie.

“The Cove” ---La Caleta es su traducción literal--- registra el plan diseñado por Psihoyos y O’Barry para infiltrarse en las caletas donde se cometen las masacres de estos animales, gracias a micrófonos submarinos y cámaras de alta definición camufladas como rocas. La primera media hora del film, el espectador es testigo de los negocios y las conspiraciones de los mismos habitantes de Taiji, y de diversos funcionarios de Japón. Pero donde realmente gana en adrenalina e impacto es en su segunda mitad, cuando todo el equipo armado por O’Barry se sumerge en las caletas, de noche, para poder instalar los dispositivos de registro.

La contundencia de las imágenes registradas, finalmente, da pavor. Ver una porción de mar teñida de rojo es de un impacto pocas veces visto. Así, el espectador siente una lógica impotencia al ver cómo los funcionarios japoneses hacen y deshacen a su antojo sin ninguna ley que se los impida.
"The cove" es un documental sumamente atractivo, de principio a fin, en el cual su realizador aparece frente a cámara lo justo y necesario, sin convertirse en un showman al mejor estilo Michael Moore, equilibrando las participaciones de quienes dan testimonios, y las pruebas necesarias para subrayar la problemática enfocada.

4 estrellas

Los noventa minutos son justos y precisos, y en ningún momento se abusa de ciertos lugares comunes del género, como pueden ser las entrevistas o las cámaras ocultas. Aquí todo está precisamente estudiado y puesto en práctica, y el resultado es un film arriesgado, fuerte, necesario y honesto.

Foto: FlixChatter