Ministro de cultura Italiano falta en Cannes

El ministro de cultura italiano no asistirá a Cannes

El miércoles pasado cientos de personas se agrupaban alrededor de la alfombra roja para ver pasar a los mayores representantes del cine mundial en Cannes. Cientos de artistas se apelmasaban para transitar por ese camino y para comenzar con la contienda que podría entregarles algún premio. Sin embargo había una ausencia: El Ministro de cultura de Italia, Sandro Bondi decidió no asistir.

Ya habíamos anticipado esta ausencia, debida a la proyección de la película "Draquila: Italy Trembles", un documental sobre el terremoto que en 2009 sacudió a la ciudad italiana de L'Aquila. El ministro dice que se trata de propaganda y que además "insulta a la verdad y a toda la población italiana." La verdad es que la persona que resulta más insultada es el Primer Ministro Silvio Berlusconi, y la ausencia de Bondi está levantando varios comentarios sobre la capacidad de tolerar críticas del gobierno italiano.

Dirigida por Sabina Guzzanti, "Draquila" acusa al gobierno de Berlusconi de haber aprovechado la reconstrucción post-terremoto para malgastar dinero público, olvidándose de las restricciones impuestas por el planeamiento urbano. Además acusa al gobierno de violar derechos civiles y manipular a la opinión pública. También sostiene que Berlusconi transformó la Agencia de Protección Civil ---que estuvo a cargo de los esfuerzos de rescate y reconstrucción--- en una empresa privada con prácticamente poderes ilimitados, operando bajo su voluntad. Desde Febrero esta agencia está bajo investigación por corrupción.

La realidad que rodea al gobierno italiano es la falta de espacio para la crítica y las opiniones diferentes. Berlusconi es dueño de tres de los mayores canales de televisión privados de Italia. Además tiene control sobre la RAI, la cadena internacional. Esto hace que muchos artistas deban ejercer la autocensura: para poder trabajar tienen que estar alineados con el gobierno. Es el caso de Guzzanti, quien tuvo que producir el documental por sí misma, dado que nadie habría querido financiarlo.

Creo que la ausencia y las declaraciones en contra del documental de Guzzanti sólo acentúan los puntos débiles de la administración Berlusconi y le dan mayor relevancia internacional a "Draquila". En el mundo de hoy en día, los políticos deberían aprender que con este tipo de actos no se logra quitar relevancia a una obra. Al contrario, se corre el riesgo de transformarla en algo casi viral. Lo importante del caso es no olvidarse de que en Italia hay muchas voces apagadas, por la fuerza o la coerción, y debemos prestarles atención.

Vía: New York Times | Foto: Italiamiga