“Iron Man 2″: Inferior a la primera, no brilla pero termina siendo entretenida

Iron Man 2 no llega al nivel de la primera

Finalmente pude volver a las salas de cine ---hacía ya semanas que no lo conseguía--- y me decidí por "Iron Man 2". La primer parte se había estrenado en 2008 y me había dado grandes esperanzas para esta nueva entrega. "Iron Man", por algún motivo lograba ser diferente a las otras películas de comics que se estrenaron en ese período, tal como Carlos deja claro en su crítica. Esta segunda parte, a la que llegué con las esperanzas muy altas, no logró satisfacerme. El desarrollo de los personajes no me pareció del todo adecuado, la forma en la que se resuelven las situaciones es muy infantil, las actuaciones están bien hasta ahí nomás, pero logra entretener con una alta dosis de acción.

Jon Fraveau había dicho que quería profundizar en los personajes en cada entrega de Iron Man. Es verdad que en esta se tiene un visión mucho más acabada de Tony Stark (Robert Downey Jr.) y se ve un poco más a Pepper Pots (Gwyneth Patrow), pero el resto está muy desaprovechado. Inclusive el personaje de Mickey Rourke, el archienemigo de Iron Man aparece poco y su desaparición es fugaz. Scarlett Johansson y Samuel L. Jackson tienen papeles secundarios, más que nada en función de una futura "The Avengers", pero ambos están muy bien.

En cuanto a la historia, me resultó muy infantil demasiadas veces. No quiero arruinarle la película a nadie que no la haya visto, pero la verdad es que cada vez que Iron Man estaba frente a un problema aparecía algo nuevo, jamás visto, que lo solucionaba. Son realidades creadas ad-hoc para que el protagonista sobreviva. Creo que ese es uno de los puntos más débiles del film; cada vez que se nos está quitando el aliento con situaciones de las que sería imposible escapar, algo inesperado lo salva. Como argumento, me pareció muy poco sólido.

El papel de Robert Downey Jr. es idéntico al de la primer entrega ---entendible, dado que es el mismo personaje---. Se explora la faceta narcisita de Tony Stark hasta límites insospechados. Hay una frase que destaco, porque me pareció impecable: "Yo he privatizado la paz mundial." Gwyneth Patrow creo que debería aprender a caminar en tacos altos. Su personajes está bien, es mucho más lineal y logra hacer que nos compenetremos con ella. Scarlett, divina como siempre, tiene un papel bastante secundario. No soy su fan, pero puedo decir que su actuación estuvo acorde. No se si podría ver dos horas de ella peleando contra los malos. Y Samuel L. Jackson, un señor, como siempre.

Mickey Rourke actúa de ruso, que casi no habla inglés y que, además, casi no aparece en el film. A mí en particular no me quedó claro por qué es tan malo: primero no entendía de donde salía su odio hacia Iron Man, después no vi elementos que me hicieran entender que es realmente malo ---está muy lejos de aquel Lex Luthor de Kevin Spacey---. No me sucedió lo mismo con Sam Rockwell, quien, en su papel, es básicamente el extremo opuesto a Tony Stark. Llegó a causarme un gran odio, aunque de a ratos se volvió bastante difícil de digerir.

Lo que salva a la película es la gran dosis de acción que entrega todo el tiempo. Peleas, persecuciones, bueno efectos especiales. La tecnología está a la orden del día, con robots que hacen todo lo que se necesita. Proyecciones holográficas, hasta un acelerador de partículas hecho en casa. No me gustaría reducir dos horas a sólo eso, pero pensándolo fríamente, la película no me dejó mucho más.

Divierte, pero es inferior ---y bastante--- a la primera. Se avanza un poco en la historia y se nos presentan personajes de los que derivarán varios spin-offs. Vale la pena verla en el cine, pero no debería ser una prioridad, hay varias otras películas en cartel que, creo, habrían valido mucho más el tiempo.

3 estrellas

Foto: Alejandro Lopez