Caóticas lesbianas en «Habitación en Roma»

El esperado séptimo filme del cineasta vasco Julio Medem, "Room in Rome", llega para intentar reparar el descalabro económico (y a juzgar por muchos artístico) que sufriera con su particular "Caótica Ana".

Sorprendentemente para un cineasta tan personal e independiente como Medem se trata de un encargo, un remake de la película chilena "En la cama", que si bien en un principio rechaza como hiciera antaño con la oferta de Steven Spielberg de dirigir "The Mask of Zorro", decide finalmente abordar con un ligero cambio de sexo, que no de género.

La historia comienza en una habitación y en una habitación termina. La sencilla excusa de ubicar la cámara en el balcón para el primer y último plano confiere una coherencia formal a la película que no tendrá la evolución de la historia, lamentablemente. Elena Anaya es Alba, española, huérfana y lesbiana, Natasha Yarovenko es Natasha ---que poco original---, rusa, gemela y heterosexual. Alba tira de Natasha, que se deja llevar, pero se queda después dormida en la cama sin siquiera empezar la faena ¿revelándole como la parte masculina de la pareja? Natasha aprovecha para huir de la habitación y evitar su, al parecer, primera experiencia lésbica, a la que tampoco se había negado con mucha contundencia, pero en un acto freudiano, se deja olvidado el móvil en la habitación, lo que provoca su vuelta ---una excusa muy poco original pues el espectador tiene claro que volverá, aunque sólo sea por el cartel de la película.

A partir de este momento comienza realmente la película que, compaginando secuencias de sexo fino y elegante con conversaciones más o menos intelectuales, no consigue sino enturbiar a un espectador ---a este--- que no sabe si está asistiendo a una carnal historia de amour fou o a un platónico idilio intelectual a través de la imagen que se construye del otro. Porque si bien es muy significativo el momento en el que Alba y Natasha se desvisten y se despojan de sus uniformes sociales, las ropas que les definen como lesbiana alternativa, a una, y como pija de escaparate, a la otra, y que interpreto como un retorno a sí mismas, sin disfraces, sin prejuicios, sin barreras entre una y la otra: dos personas, dos mujeres; no me parece que se corresponda con la manera en la que realmente acaban intimando, conociéndose y sintiendo en función de lo que les ha sucedido antes de ese momento y fuera de esa habitación.

Pareciera que Medem tuviera miedo de que la limitación espacial acabara produciendo una sensación de claustrofobia por lo que se empeña en recurrir a cualquier elemento a su alcance para sacarnos de la habitación sin cruzar la puerta: Google Earth, un vídeo en un móvil, páginas de Internet, programas de televisión… elementos intangibles, no físicos ---los elementos enumerados son el medio, no el fin---, que parecen alejarnos de lo que en un primer momento parece necesitar contarnos la historia.

Aunque claro, pudiera ser que la intención inicial fuera precisamente esa, mostrar cómo se conocen dos personas de una manera intelectual, con la imagen que cada una de ellas se hace de la otra a través de las experiencias que han vivido con otras personas, pero en ese caso parece que algo ha funcionado mal pues la campaña publicitaria se centra en presentar "Room in Rome" emparentada con títulos como "Last tango in Paris", "Une liaison pornographique" o "Nine 1/2 weeks", historias en las que dos personajes se conocen, se aman y se separan y todas ellas teniendo alguna limitación espacial o temporal siendo la primera la ciudad de París, la segunda una habitación de hotel y la tercera el espacio temporal al que alude el título mismo, de la misma manera que sabemos antes del comienzo de la proyección de "Room in Rome" que vamos a ver una historia de amor en una noche en una habitación de un hotel en Roma. No pretendía buscar los referentes de Medem, pero mucho me temo que hayan aflorado por sí mismas.

Tendremos que esperar pues a su siguiente proyecto para intentar reencontrarnos con el Medem genuino, el de "Vacas", "La ardilla roja" o "Los amantes del círculo polar". Puede que este paréntesis de sí mismo le sirva para recuperarse de tanta emoción y sentimiento como los que puso en "Caótica Ana", un título que, me aventuro a vaticinar, el tiempo acabará por poner en un sitio mucho mejor que el que público y crítica le pusieron en el momento de su estreno, a tenor de la favorable acogida que tuvo en el extranjero y a que la he visto de nuevo.
dos estrellas

Foto: tumblr, El séptimo arte