«El pastel de boda» se derrite como un cubito de hielo en verano

"Pièce montée (El pastel de boda)" es un simpático filme que a pesar de que las buenas intenciones de su director, y de la magnífica presencia de Danielle Darrieux, resulta fallido.

A pesar de que ya están casados, Vincent (Jérémie Renier) y Bérengère (Clémence Poésy) se casan y celebran una boda por la iglesia para satisfacer las expectativas familiares, y de paso a su abuela Madeleine (Danielle Darrieux) que guarda un fascinante secreto. Las familias políticas no se soportan, incluso dentro de una misma familia existen rencillas. Sólo es cuestión de tiempo que estalle la bronca.

Este es el sencillo planteamiento del que parte la película de Denys Granier-Deferre, que aunque presenta sus armas con prudencia y sin prisas se fuerza en intentar que entendamos si debemos reír o llorar. Todo lo que en un principio avanza con pausa se precipita a medida que avanza el metraje para acabar resultando, salvo alguna excepción, de lo más previsible. Probablemente tenga mucho que ver el pasado televisivo de su director la inmediatez de las bromas y la celeridad en la resolución, que acaba sacrificando la crítica social por conseguir una película facilona y vulgar.

Aún así, debo decir, que hay algo que atrapa y engancha hasta llegar el final: el reparto. La historia de Vincent y Bérengère no tiene importancia, se desarrolla tal y como uno hubiera pensado, fácil, previsible e insustancial, quizás Jérémie Renier defienda mejor su personaje, pero su antagonista, Clémence Poésy, es incapaz de trasmitir algo que no sea antipatía, resultando, al menos en esta película, una actriz ordinaria y superficial.

El plantel de secundarios encabezados por una estupenda Aurore Clément ---que muchos recordarán por su participación en filmes como "Lancombe Lucien", "El sur" o "París, Texas"---, consiguen transmitir el objetivo propuesto, defienden sus personajes con todas sus fuerzas, a pesar de que el director no les deja mucho espacio y a pesar de las nobles intenciones de integrar subtramas que intentado añadir profundidad como el chantaje emocional, el lesbianismo o la marginación de una niña con síndrome de down en un grupo familiar que no acepta la imperfección, no consiguen más que resaltar la superficialidad formal, pues en lugar de tratarlos hasta el final, los deja apuntados para que el espectador se maneje con ellos.

El espacio está reservado, única y exclusivamente para la maravillosa presencia e interpretación de Danielle Darrieux, la mítica actriz francesa que participara en fabulosos filmes de Max Ophüls como "La ronde" o "Madame de..." que compone un personaje emocional y sensible que acapara toda nuestra simpatía, consiguiendo robar el protagonismo a la novia y convirtiendo su secreto en el verdadero motor de toda la historia.

Foto: El Séptimo Arte Flickr