La Gran Vía, 100 años de historia en el cine

Calle mítica donde las haya, la Gran Vía Madrileña cumple en éstos días 100 años. Las televisiones y los diarios nacionales se llenan de homenajes. Perdo desde aquí queremos hacer una mirada muy especial a la principal arteria madrileña. Porque para todos los que somos de fuera de Madrid, la Gran Vía siempre será una calle de cine, ya que la hemos conocido a través de grandes películas de la historia del cine español.

Voy a obviar películas de una época en la que nuestro cine, personalmente, no me marcó en exceso. Films como "Manolo, guardia urbano" o "Las chicas de la cruz roja", desarollan en ésta calle gran parte de su trama. Pero como digo, voy a obviar principalmente por falta de espacio, esa época de nuestro cine, y voy a centrarme en tres películas que, para mi, han marcado a fuego la imagen de la Gran Vía en el celuloide.

El Crack

Me gustaba más José Luís Garci cuando hacía cine de género policíaco que ahora que hace dramones de época. Redescubrió a un, casi olvidado para el cine "serio", Alfredo Landa que hace el primer papel dramático importante en su carrera. La película es todo un homenaje al cine negro americano, con una trama y una acción que Garci parece haber olvidado. Germán, el expolicía que interpreta Landa, que se ve envuelto en una oscura trama con el trasfondo de la Gran Vía Madrileña.

El Día de la Bestia

Marcó a toda una generación y dio un giro de 180º a lo que hasta entonces era el cine español. La segunda - y para mí mejor - película de Álex de la Iglesia es una locura que tiene varias de sus escenas más míticas ambientadas en la Gran Vía. Pero sin duda, la que la mayoría recordamos con más cariño, es aquella en la que los tres protagonistas se quedan colgados del anuncio de Shcweppes del Edificio Capitol. Aún recuerdo a la gran cantidad de turistas que en los años siguientes nos hacíamos fotos en la calle con el cartelito de fondo. Curiosamente (y lógicamente) aquella escena no se rodó en la Gran Vía. Fue recreada en plató.

Abre los Ojos

Otra película mítica. Al menos para mí. Tras una sorprendente "Tesis", Alejandro Amenábar se enfrentaba al reto de confirmar su valía como director. Y vaya si lo hizo. Vilipendiada por algunos, amada por otros, lo que nadie puede negar es que "Abre los Ojos" sorprende de principio a fin. Que te guste o no depende, en parte, de que puedas creerte sus planteamientos. Pero para la historia del cine español quedó aquella escena en la que un desconcertado Eduardo Noriega llega a una completamente deshabitada Gran Vía. Para rodarla tuvieron que acudir un día de puente a las seis de la mañana, habiendo cortado el tráfico previamente. Aún así, si os fijáis en la parte de arriba de la derecha hay una mujer asomada en un balcón.