Una nueva versión del clásico español «Marcelino Pan y Vino»

"Marcelino Pan y Vino" es una película que inspira, más allá del contexto religioso por el cual ha sido realizada. Sí, pues su personaje principal, Pablito Calvo, hace de ella una producción digna de quedarse en la memoria de quienes aprecian el talento de los pequeños actores. Y, de paso, agendarla en épocas como ésta, cuando coloquialmente se transmiten en la TV.

Gran parte del pueblo mexicano, tan católico o cinéfilo, no se pierde la emisión de este filme cada que una conmemoración como la de estas fechas se da. ¿Y, también, por qué no hacer una nueva versión? ¿La ubicación temporal? La Revolución mexicana. Las locaciones serán en un rancho del siglo XIX, en Tlachaloya, Estado de México, y la producción correrá a cargo de Mikel García. Él menciona que el costo será de 30 millones de pesos y sugiere que uno de los objetivos para hacer esta cinta es reunir a la familia como en el pasado:

“No todos ven las películas mexicanas. "Amores perros" no fue vista por chicos porque no los dejaban entrar. Ahora con esta historia queremos que la familia se reúna y platique sobre ella”

Todo comenzó hace dos años, cuando se compraron los derechos de la película –que ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín, entre otros galardones– a la hija de José María Sánchez Silva, escritor de la novela en la que se basa este filme, que narra la historia de un pequeño que, tras ser abandonado en la puerta de un monasterio, es criado por los frailes del lugar. Pero Marcelino tiene un amigo especial: un cristo que habita el desván con el que se comunica milagrosamente.

Aún no se tiene al pequeño histrión, y mientras se hace la selección, se anuncia que el director será José Luis Gutiérrez y en el reparto estarán Maya Zapata, como la mamá del amigo de Marcelino; Germán Robles, como fray Malo, y Alejandro Tomassi, como el padre superior.

Hasta este punto han llegado los remakes. Y la industria del cine mexicano también hace lo suyo en estos tiempos de "las nuevas versiones", lanzándose a remembrar este clásico de la cinematografía española (1955), misma que por allá de la década de los cincuenta en México fue consentida. Tal vez más que hoy.

Vía: El Universal | Foto: DVD Beaver