«The Blind Side»: un film lleno de buenas intenciones

"The Blind Side", Dir. John Lee Hancock, 2009

Basada en hechos reales, narra la historia de Michael Oher, un joven afroamericano sin hogar que encuentra ayuda y cobijo en una familia blanca, dispuesta a prestarle el apoyo necesario para que pueda desarrollar todo su potencial, tanto para triunfar como jugador de fútbol americano como en la vida. Por su parte Oher también influirá en la vida de los miembros de la familia Touhy, que atravesarán también por experiencias de descubrimiento personal. El cambio de ambiente significa también nuevos desafíos que el joven habrá de vencer, esforzándose por dar lo máximo de sí mismo como deportista y como persona.

"The Blind Side" es una película cargada de buenas intenciones y con un loable espíritu de denuncia ante la falta de oportunidades que muchos jóvenes afroamericanos padecen dentro de los barrios más marginales de Estados Unidos. Un argumento muy americano, tomado frecuentemente en el cine, y que no sé hasta qué punto podría resultar también un éxito fuera de las fronteras estadounidenses. Obviamente, Hollywood no ha sido ajeno a esto, y a lo largo de su centenaria historia ha propuesto películas que abordan el tema de la superación personal y de la búsqueda del éxito.

La película no deja de ser un drama sensiblero de relaciones personales que intenta resaltar la importancia del hecho de disfrutar de una familia, proteger a los que te rodean, tener un círculo que te apoye. En definitiva, factores humanos que se entrecruzan dentro de un argumento donde la conexión entre los personajes resulta fundamental y, en especial, la atípica relación madre-hijo entre Leigh Anne (Sandra Bullock) y Michael (Quinton Aaron), sujetos a los que la sociedad situó en polos opuestos.

No trata de revolucionar el género y reúne algunos de los tópicos de esta clase de filmes. Y quizás ahí radique el éxito de la película: una historia sencilla, nada pretenciosa y que de antemano podemos adivinar cómo acabará ---en caso de no conocer la historia original, obviamente---; no obstante, el estar tan bien llevada y tener un buen ritmo ayuda a disfrutar a lo largo de las dos horas de metraje. Si bien unos minutos menos no le harían daño, no se hace pesada en absoluto.

Sandra Bullock, ganadora del Oscar por este papel, interpreta una versión barata de Erin Brockovich; Una mujer llena de bondad y carácter, pero al final su trabajo tiene varios fallos: principalmente el estereotipo. No dudo que esto guste al público norteamericano, especialmente por la imagen que da de la familia blanca americana teniendo lo que la propia película toma burdamente: la falsa culpa de los ricos.

Al final es una noble y humanitaria historia sobre el desarrollo de potencialidades basado en el amor y el apoyo familiar. Un relato cuya mayor virtud es el de ser creíble y el de enternecer; mientras que lo peor es que no tiene sorpresas y que desarrolla un mensaje que ya vimos muchas veces dentro del cine.

Foto: Movie Mobsters