Los guiones transmedia y una nueva forma de ver la ficción

La superproducción de guiones en la industria hollywoodense es algo que se arrastra desde hace años. Utilizando un modelo de pequeñas variaciones de un guión harto testeado, sus películas se calzan un corsé genérico que las homogeneíza: un buen ejemplo son las llamadas “comedias de acción”. Porque veamos, resulta complicado distinguir una comedia de acción de otra —aunque, como siempre, hay muy buenos exponentes y hasta ciertos films que se plantean algún tipo de twist o sorpresa que los destaca sobre el resto.

Pues bien, este modelo de homogeneización cultural —chatura o aplastamiento, pérdida de los grumos que distinguen algo de la masa de su contraparte “lisa y pareja”— parece enfrentar hoy un hecho que festejo: el advenimiento de los guiones transmedia. ¿Qué es esto? Internet, si me preguntan a mí, ha facilitado el hoax, es decir, la contaminación del mundo real por parte de la ficción—olvidémonos de los binomios mentira/verdad, incluso de realidad/ficción, aunque en este artículo mantendré este último para poder explicarme.

El hoax —“falso” en inglés, olvidémonos de la falsedad— es algo que se presenta como tal, es decir, como un ente existente más a considerar en el tejido de lo real —olvidémonos de la realidad—. Así, pienso por ejemplo en la página de Oceanic Airlines de “Lost” o en la home de la campaña de Harvey Dent, en la que se colgaba el banner que hoy rescato y con el que ilustro el post. De este modo, en el fenómeno transmedia la ficción contamina el mundo real —o, si eliminamos categorías caducas, la ficción recupera su hegemonía y nos aplasta: todo es parte del relato.

Pero para hablar de lo que se llama “guiones transmedia” falta todavía dar un paso: sitios web, social media, videojuegos, cómics, la experiencia audiovisual se completa en la multiplicidad, cada elemento suma su cuota narrativa al gran relato y la película explota, oronda y potente. Un guión transmedia es una experiencia diferente al cine, es la pesadilla del Theatrum mundi hecha realidad. Porque si Shakespeare se narra viendo una obra que firma, ¿dónde está el afuera del relato? “The Matrix” es una gran falacia, no hay afuera de la ficción, sólo más ficción.

Todo esto puede sonar muy teórico, pero no tardaremos en ver algunos casos en el mediano plazo. Es decir, ya existen algunas experiencias transmedia aisladas como “The Dark Night” o “Watchmen”. Sin embargo, con lanzamientos como el de Blacklight Transmedia hace seis meses —una compañía capaz de lanzar una película, un videojuego, un cómic y algunas acciones concomitantes adicionales para trabajar y explotar directamente un guión transmedia— el escenario parece más brillante para la ficcionalización total, capaz de sumergirnos por completo en un mar de narración. ¿No creen?

Vía: CNET | Foto: Asmedia