«El mal ajeno»: interesante mezcla de géneros

No es una película española cualquiera. Viene avalada por la producción de Alejandro Amenábar y por el guión de Daniel Sánchez Arévalo. También se ha visto en la sección Panorama del pasado Festival de Cine de Berlín y su reparto, liderado por Eduardo Noriega, Belén Rueda y Angie Cepeda, es muy atractivo. "El mal ajeno", ópera prima de Óskar Santos, llega por tanto a la cartelera nacional con una buena suma de alicientes en la mochila. ¿Gustará al público? El otro día pude acudir a su preestreno y creo que no defraudará.

Lo primero que llama la atención de "El mal ajeno" desde sus primeros minutos es su factura, su empaque visual. Está excelentemente rodada y maravillosamente fotografiada por Yosu Inchaustegui. Lo siguiente en lo que te fijas es en la mezcla de géneros que agita el guión en la coctelera. Todo empieza como un drama sobre un médico acostumbrado a lidiar con el dolor de sus pacientes, tanto que se ha inmunizado ante las desgracias que contempla a su alrededor. De pronto, sucede un desagradable incidente que casi cuesta la vida al médico. Pero no, no sólo no muere sino que además, desde ese momento, comienza a notar que es dueño de un extraño don: el de sanar a la gente al tocarla con sus manos... Semejante berenjenal dramático-fantástico está salpicado encima de momentos cómicos y otros que rozan el thriller, más algún impacto propio del cine de terror.

Hay que valorarle a Sánchez Arévalo, sin duda, lo osada y nada acomodada que resulta su propuesta. Su impronta está presente en muchos de los diálogos y en el tratamiento intimista de las situaciones, pero se ha sacado de la manga un guión que arriesga en su desarrollo, que pretende --- y en mi caso lo consiguió --- emocionar al espectador a pesar de lo delirantes que resultan muchos de los giros. Creo que, en este sentido, la película adolece de otro problema y lo sé de buena tinta: el primer montaje que se hizo de ella quedó demasiado largo y han tenido que recortar por todos lados. Se nota mucho, y esto hace que algunos personajes sufran una evolución imposible --- me refiero, en concreto, al personaje de Luis Callejo, que no logro entender por qué se comporta como se comporta al final --- o que, por ejemplo, la relación entre Noriega y Belén Rueda resulte tan esquemática e incompleta.

Por lo demás, hay momentos poderosos en "El mal ajeno" y en su reparto de secundarios hay que aplaudir el trabajo de Cristina Plazas --- esta mujer sólo necesita sus ojos para transmitir un mundo --- o de los jóvenes Clara Lago y Marcel Borràs. En conjunto, estamos ante cine español distinto y atrevido, que juega con el espectador sin reglas prefijadas y que, te guste más o menos, ha nacido para sorprender... y para vender muchas entradas.

Foto: Alta Films