«Alicia en el País de las maravillas»: CGI por encima de todo

Hay artistas que son maestros en su estilo, que se mueven como pez en el agua cuando se trata de llevar su mensaje a través de su propia visión. A estas alturas, Tim Burton es uno de los directores estadounidenses, cuya firma artística es mundialmente conocida, que se necesitan pocos segundos para distinguir una obra "burtoniana" del resto. "Alicia en el País de las maravillas" lo tiene.

Para sus fanáticos, es todo aquello que siempre desearon ver del director al momento de realizar una adaptación –y muy libre– del personaje de Alicia. Desgraciadamente, Burton demuestra que no está hecho para el CGI. Lo de él son los escenarios creados por seres humanos, mano de obra de miles de personas y hasta pequeñas miniaturas como en "Bettle Juice". El uso del 3D no es lo que se llame sorprendente, no decepciona, pero tampoco es 100% indispensable. Vamos que no pasa nada si se ahorran dinero y la ven en 2D.

Tiene un gran inicio, somos testigos que el vestuario y las locaciones en el "mundo real" son más que un acierto. Pero al momento de ir a Wonderland, el uso de la pantalla verde opaca todo lo demás y es cuando Burton demuestra que no es muy amigable con efectos creados por computadora; se siente tosco, falso y sin vida.

Los personajes secundarios sirven como de buen alivio cómico dentro de una trama que no atrapa por completo ni engancha a la audiencia por sentir empatía hacia una Alicia gris, interpretada por Mia Wasikowska, quien ha demostrado en la serie de HBO "In Treatment", que tiene muchísimo más talento por explotar. Johnny Depp pudo haber sobresalido como un gran Sombrerero, pero se queda a medias, mientras que Anne Hathaway interpreta a una Reina Blanca con un look extraño, ad hoc perfectamente para Wonderland, pero que termina por distraer tanta blancura con terribles contrastes negros.

Mención aparte es Helena Bonham Carter, quien entrega una gran Reina Roja. Malvada en todo momento pero que siempre otorga grandes líneas de humor negro, su personaje está bien diseñado y logra sacarle todo el provecho posible.

Desafortunadamente pudo haber sido una gran cinta de fantasía de haberse estrenado una década antes, cuando todavía no teníamos al universo de la Tierra Media o Narnia en formato de 35mm —por momentos se ven las referencias directas, al menos en el diseño de producción—. Pero lo realmente lamentable resulta ser un baile —y la música que lo acompaña— a cargo de Johnny Depp completamente anticlimático, y que vuelven a hacerlo hacia el final de la cinta.

Fuera de eso, "Alicia en el País de las maravillas" dejará satisfechos a todo aquel fanático del cine de Tim Burton, pero algunos saldrán decepcionados si espereban ver un mundo creado sin tanto CGI —o al menos que no se note tanto— y más alma.

Foto: allmoviephoto