«The Lovely Bones»: Fallido regreso de Jackson a las carteleras

The Lovely Bones, Peter Jackson, 2009

Quince años han pasado desde que Peter Jackson sorprendiese con una película de fantasía y realidad, "Heavenly Creatures", que no sólo narraba de forma personal y novedosa una relación de amistad con tintes lésbicos, sino que se arriesgaba con un humor negro bastante macabro, apoyándose en una historia real para presentar a personajes sólidos, creíbles, atractivos. Después de la trilogía "The Lord Of The Rings" y la gigantesca King Kong, se suponía que "The Lovely Bones" iba a sustentar el regreso del neozelandés a un estilo más personal, huyendo de lo grandilocuente para contar la historia de una niña asesinada que se pierde en una especie de limbo entre el cielo y la tierra.

Lo que he encontrado ha sido uno de las mayores decepciones del pasado año. Una película lamentable, que no sólo se permite el lujo de desperdiciar un material interesante sino que además se recrea en una ligereza, entregando unos últimos diez minutos que hay que ver para creer.

La cinta empieza de maravilla. Mediante un preámbulo original, se nos introduce dentro de un ambiente correctamente recreado, utilizando recursos como la voz en off y flashbacks hasta llegar al momento clave del film, el asesinato de la niña. Partiendo de la base de que la historia gira en torno a este suceso y de que a los cinco minutos de película la voz de Saoirse Ronan nos aclara que se murió, no es ningún spoiler. Tranquilos. El caso es que hasta que llega ese momento, hasta que lo vemos en pantalla hacia la primera media hora de este larguísimo envoltorio de riquezas, la película prometía.

“¿Qué pensarían los críticos cuando la hundieron?”, ---pensaba para mis adentros---, pues estaba disfrutando con la película mucho más de lo esperado en base a la fría recepción del film en Norteamérica. Ni un minuto tardó Jackson en echarlo todo a perder, mezclando fantasía con realidad, tontería con mediocridad, estupidez con banalidad, hasta entregar uno de los errores más grandes que ha cometido un realizador al que se le presupone cierta calidad.

No funciona el drama, dado que los personajes están indefinidos. Ni mucho menos inquieta más allá de la escena en la que Saoirse y Stanley Tucci tienen su colisión. Las fotografías del mundo fantástico cortan la pieza y aletargan el argumento. Las acciones de Mark Wahlberg no son creíbles; Rachel Weisz hace el que probablemente sea el peor papel de su carrera; Susan Sarandon es una caricatura de sí misma, divertida, pero ridícula. Y para qué mencionar a los secundarios, bastante lamentables todos ellos a excepción de Rose McIver ---quien hace de hermana de Saoirse--- correcta en su escena de lucimiento. Tucci, notable, increíble en su caracterización.

Los problemas continúan con un guión que es sencillamente repugnante, mal ideado y peor ejecutado, con momentos de puro bochorno, entre los cuales se incluyen, como decía, los diez minutos finales más lamentables de los últimos años.

Foto: Fanatic About Films