Premios Goya 2010. Impresiones de una gala a la altura

Menos mal que mis en mis apuestas personales de la pasada semana no me jugué nada, si no, hoy me vería con la cabeza rapada o el bolsillo vacío. Definitivamente, cuatro aciertos de nueve apuestas es un mal resultado. Suspenso para mí. En mi descargo diré que éste año el nivel ha sido alto aunque hay cosas incomprensibles, y a lo largo de la noche me llevé unas cuantas sorpresas.

La primera fue comprobar que Buenafuente cumplio con las expectativas y nos trajo un show a la altura. Esperemos que repita en próximos años ya que gracias a él, y a la ausencia de publicidad en TVE, convirtieron a la gala de anoche en los Goya más vistos de la historia, con 4,6 millones de espectadores. Pese a la gran velocidad a la que se sucedieron las entregas, la gala ha sido de las mejores de la historia de los Goya.

La segunda sorpresa y alegría fue comprobar que la Academia por fin tiene un presidente a la altura. Alex de la Iglesia primero acertó con el presentador, luego le puso las cosas claras al cine español con un discurso en el que animó a la industria a dejar de mirarse el ombligo, dejarse de tanto artisteo, y hacer cine pensando en el espectador. Y por último se apuntó el gran tanto de la noche al conseguir reconciliar a Pedro Almodovar con la Academia. Estoy seguro que todo el mérito de tener al manchego sobre el escenario se lo debemos a De la Iglesia, y que la narración de Almodovar de cómo se sucedieron los hechos, no se aleja mucho de la realidad. Chapeau para el presidente. Más cosas:

En cuanto a los premios, he de decir que la mayoría de los que no acerté me parecieron justos. Ya era hora de que Raúl Arévalo y Marta Etura se llevaran a casa el cabezón, tras tres y cuatro nominaciones respectivamente. Aunque a mi parecer, lo han conseguido en sus interpretaciones más flojas, especialmente en el caso de la actriz, ya que el papel de Etura en Celda 211 es tan breve que prácticamente pasa desapercibida. El Goya de Arévalo, sirvió sin embargo para que Gordos no se fuese de vacío, pese a tener a prácticamente la totalidad de su cast nominado. En el caso de Alberto Ammann me alegré muchísimo. Debí de haberle hecho caso a mi compañero Roberto a la hora de realizar mi apuesta.

Sorpresa y de las grandes fue comprobar que Alejandro Amenábar se convertía en el que más cabezones tiene en su casa gracias al guión de "Ágora", su peor guión con diferencia. Estaba claro que Ágora iba a arrasar en los premios técnicos, pero con este Goya sinceramente no contaba. Menos mal que al final se hizo justicia y ganó la mejor, porque por un instante pensé que Amenabar podía llevarse la victoria en una apretada noche. También pensaba que los académicos iban a tener un poco más de vista y no le iban a conceder el Goya de Actriz Revelación a una excelente actriz, que ha realizado una de las mejores interpretaciones de su carrera, pero que lleva ya casi veinte años de carrera.

En definitiva, una gala justa, divertida y de la que yo me quedo con 5 momentos.
1. Almodóvar entregando un premio tras años de desencuentros con la academia.
2. El llanto de la mujer de Daniel Monzón cuando éste recibió el premio al mejor director. Entrañable.
3. El Recut de Celda 211, convirtiéndola en la comedia "Movida en la 211". Simplemente descacharrante
4. La entrega del Goya de Honor a Antonio Mercero. Muy grande
3. Pocoyó en el escenario. (¡Se le hizo caso a los internautas!)

Foto: El Mundo