«La herencia Valdemar»: encantadora extravagancia

Silvia Abascal

Rareza en el cine español la que constituye "La herencia Valdemar", primera parte de un tándem de dos películas que presumen de haber costado trece millones de euros sin contar con subvención alguna. Esta ópera prima de José Luis Alemán intenta rendir homenaje al complejo universo literario de H.P. Lovecraft, con un reparto aparentemente extraño (Silvia Abascal, Laia Marull, Daniele Liotti, Óscar Jaenada, Eusebio Poncela, Ana Risueño, Rodolfo Sancho, Norma Ruiz y el recientemente fallecido Paul Naschy) y una historia que, básicamente, en esta primera parte sólo sienta las bases y los orígenes (a través de un enorme flash-back) de lo que veremos en la segunda entrega cuando se estrene en octubre.

Una reconocida experta en la valoración de mansiones antiguas desaparece sin dejar rastro tras recibir el encargo de tasar la legendaria y misteriosa mansión Valdemar. Para intentar entender lo que ha ocurrido, habrá que emprender un viaje al pasado y conocer la tragedia de Lázaro y Leonor Valdemar, el matrimonio que habitaba la casa allá por el año 1880. Y así comienza la aventura. La película está bien hecha y bien rodada, pero rezuma tono de "serie Z" en cada fotograma, y esto, lejos de irritarme o parecerme cutre, me resultó entrañable y divertido. Actores sobreactuados (¡esa Laia Marull con los ojos en blanco y en un registro nunca vistos!) y diálogos imposibles otorgan a "La herencia Valdemar" una personalidad encantadora e insólita en nuestro cine.

Es difícilmente recomendable, porque igual que yo le pillé el gusto a su aroma antiguo y desfasado, supongo que habrá gente a la que horrorice de principio a fin. Pero, por la parte que me toca, la disfruté un montón, me entretuvo, me quedé con ganas de ver la segunda parte y aplaudí su marciana valentía.

Foto: La herencia Valdemar