«The Soloist»: reencontrando a un prodigio

The Soloist

La primera vez que vi el tráiler de "The Soloist" me atrapó. No por los actores, que son extraordinarios sin duda. Tampoco fue por la trama con elementos algo gastados. Fue en el momento en que se escucharon las primeras notas del suite para cello de Johann Sebastian Bach que decidí ver la película. No por la simple pieza musical, sino por el ensamble de elementos: un periodista busca una historia; un genio espera ser descubierto. Ambos inician un viaje en el que se redescubrirán mutuamente.

Siendo el tercer largometraje de Joe Wright no sabía que esperar de la película. Su trabajo anterior, tanto "Pride & Prejudice" como "Atonement", son romances ingleses de época. Con "The Soloist" cambia completamente de género, temática y ambiente espacio temporal. Se trata de una película biográfica, que recrea un reportaje realizado por el periodista del Los Angeles Times, Steve Lopez. La adaptación corre a cargo de Susannah Grant, guionista de filmes como "Erin Brokovich", "In Her Shoes" y "Pocahontas"; para darnos una idea.

Robert Downey Jr. da vida al mismo Steve Lopez, hombre que se encuentra en medio de una crisis de edad, combinada con otra laboral. Se encuentra separado de su esposa, interpretada por Catherine Keener, quien resulta ser su editora. Hasta aquí, clichés que se pueden encontrar hasta en la vida real. La aventura de nuestro héroe inicia cuando, desesperado por encontrar un sujeto que amerite presencia en su columna, se topa casi por accidente con Nathaniel Ayers —personificado por Jamie Foxx— un hombre que a primera vista podría ser un desamparado más. Aparte de una historia, surge una amistad.

La película se puede sentir algo prefabricada por seguir los patrones de la narrativa hollywoodense. Tan es así que muestra a la perfección el modelo de los pasos del héroe —conocido también como el viaje del escritor propuesto por Christopher Vogler, guionista que ha trabajo con Disney. Esto no disminuye el largometraje; hace más llevadero para el público un personaje esquizofrénico que, si de haberlo expuesto de una forma más "real", lo hubiéramos sufrido. Terminamos comprendiendo a Lopez y la amistad entre ambos.

Inevitablemente, las referencias a Disney continúan con la película, siendo dos las más destacables: el Walt Disney Concert Hall y la escena donde Lopez lleva a Ayers al ensayo de la orquesta, con una clara referencia a "Fantasia"— A mi parecer, este ambiente se contrapone a todo lo que Wright nos intenta exponer con su visión de la situación de calle en Los Ángeles. Hay tantas historias que se pueden encontrar ahí, aparte del músico prodigio en el que se centra el filme.

A las actuaciones, no se les puede pedir más. El mismo guión es el que mantiene a Foxx y a Downey en su zona de confort. Aún así nos regalan momentos histriónicos que recordaremos. La fuerza proviene más de la música que se emplea en el filme, la otra protagonista de la historia. Es evidente el poder de las piezas clásicas en la historia, pero hay que reconocer el magnifico el trabajo de Dario Marianelli musicalizando el "viaje" de Lopez.

Aunque no es una joya cinematográfica —no me atrevería a decir tal cosa— es una película que se disfruta con todo y sus deficiencias. Lo que creo importantes es que, entre Wright y Lopez, nos invitan a reflexionar sobre lo que pasamos por alto en nuestros semejantes.

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Foto: IMP Awards