«Paranormal activity»: aburrida actividad

paranormalactivity

Es la bomba hinchada de la temporada: un experimento casero perpetrado por Oren Peli, con diez mil dólares de presupuesto, que comenzó a forjar su leyenda a fuerza de proyecciones en campus universitarios. Hasta que, según cuentan, una copia de "la película", cayó en manos de Steven Spielberg, que, tras sugerir un nuevo final para "la historia", hizo presión para que Paramount se hiciera con los derechos y la lanzara a nivel masivo y mundial, siguiendo una estrategia de marketing muy similar a la de "El proyecto de la bruja de Blair". El resultado: 107 millones de dólares recaudados sólo en Estados Unidos hasta la fecha. Bestial.

Pues bien, estrenada ya en España, el otro día me acerqué con amigos a ver "Paranormal activity" para comprobar con mis propios ojos a qué viene tanto ruido. La decepción, con todos mis respetos al ojo de mi venerado Spielberg para los negocios, resultó mayúscula. "Paranormal activity" es la antipelícula, ochenta y tantos minutos con nulo valor cinematográfico. Es, efectivamente, lo que supongo que su director quiso hacer: un simplón experimento casero sobre el miedo cotidiano, pero resulta inconcebible que haya llegado tan lejos comercialmente y que nos la hayan intentado vender como el título más terrorífico jamás proyectado en una pantalla.

El fotograma que veis arriba es, básicamente, el plano fijo que ocupa más de la mitad de todo el metraje de "Paranormal activity". Lo que hay en medio es pura paja a cargo de la pareja protagonista, chico y chica que caen fatal y no generan ninguna empatía o preocupación por lo que les pasa, más bien al contrario. ¿Que si da miedo? Pues creo que dependerá del grado de autosugestión de cada espectador, porque da más miedo imaginar lo que puede ocurrir que comprobar lo que finalmente ocurre. En mi caso, todo, de principio a fin, me dio muy igual. Hacía tiempo que no vivía una experiencia tan insatisfactoria en una sala de cine.

Foto: Paramount