«Avatar»: gloriosa experiencia

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Llevamos años escuchando hablar de ella, así que casi resutó irreal estar allí esta mañana, en el pase de prensa, esperando a que se apagaran las luces y comenzara al fin "Avatar", la esperadísima nueva obra de James Cameron, doce años después de las múltiples hazañas logradas con "Titanic". Pero llegó el momento, la sala se quedó a oscuras, me puse las gafas de tres dimensiones sobre mis propias gafas... y el espectáculo arrancó. Y qué espectáculo, madre mía.

Ciento sesenta y dos minutos después, con Leona Lewis cantando en los títulos de crédito, recogía yo mi móvil a la salida de la sala (nos quitaron cualquier artefacto electrónico susceptible de ser usado para grabar, lo habitual en estos pases) y como me ocurre cuando una película me afecta, abandoné el lugar algo cabizbajo, abrumado, sin ganas de hablar con nadie, tremendamente apabullado ante la dimensión visual y emocional de lo que acababa de disfrutar. Cameron ha vuelto con un trabajo mastodóntico que formalmente está más allá de la perfección, una muestra de cine gigantesco y gozoso para los sentidos que me entretuvo e hizo vibrar de principio a fin. Pero es que, además, bajo su envoltorio deslumbrante hay también una guión que interesa y personajes bien construidos. Y eso que no las tenía todas conmigo tras ver los distintos tráilers... Dudaba que como espectador pudiera empatizar con esos muñecos azules y mucho menos tragarme una historia de amor entre ellos. Pues bien, me emocioné, como hacía tiempo que no me pasaba, con el estremecedor vínculo que surge entre Jake Sully y Neytiri.

El guión de "Avatar" no incluye nada especialmente original. Los derroteros de la narración son poco originales y hasta pelín previsibles (¿alguien ha dicho "Bailando con lobos"?), pero qué más da esto si está contada y rodada de una forma tan P-O-R-T-E-N-T-O-S-A: las tres dimensiones lucen como nunca, la música de James Horner es puro deleite, los actores cumplen con solvencia, cada plano es poderoso... Y encima el placer se alarga durante casi tres horas. Estamos ante un nuevo e incontestable triunfo en la carrera de Cameron, un director que parece que no está dispuesto a tocar techo. Que tarde otra década en dirigir una nueva película si el resultado es como el de "Avatar". Y vosotros corred a los cines el próximo viernes 18.

Foto: Fox