“Castillos de cartón”: el tres es número par

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La novela "Castillos de cartón" de Almudena Grandes me sedujo mucho en su momento. También es cierto que siento predilección por las historias de tríos y vinculos confusos... En ese sentido, la que plantea Grandes tiene mucha fuerza: una chica y dos chicos en los ochenta, los tres estudiantes de Bellas Artes, ella enamorada de los dos, los dos enamorados de ella y como hermanos entre sí, un triángulo repleto de utopía y condenado a descompensarse tras un tiempo...

Como siempre ocurre cuando lees un libro que luego llevan al cine, me había imaginado mi propia película, así que el visionado de "Castillos de cartón" me supuso una experiencia agridulce. Porque Salvador García Ruiz ha dirigido, con mucho oficio, una adaptación fiel al espíritu de la novela pero que no consigue resultar ni la mitad de cautivadora y compleja que aquélla. Y no es culpa del trío protagonista (la genial Adriana Ugarte y los muy competentes Nilo Mur y Biel Durán), que cumple de sobra. Más bien el asunto tiene que ver con el guión, que es algo frío y desapasionado y no consigue que lo que sucede a los personajes traspase la pantalla de la misma forma que traspasaba las páginas de la novela.

Dejando las comparaciones entre papel y celuloide, lo cierto es que "Castillos de cartón", por lo demás, está rodada con gusto exquisito, tiene una bonita música de Pascal Gaigne y enseña abundante sexo y muchos desnudos sin que esto se vuelva zafio ni gratuito en ningún momento. Esta pelicula no se podría haber filmado de forma remilgada, porque lo sexual es importatísimo en lo que se cuenta. Lástima que lo emocional cojee, aunque igualmente hay que dejar claro que se trata de buen cine, por encima de la media.

Foto: Alta Films