Comentario a propósito de «Malditos Bastardos»

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Quentin Tarantino se ha puesto la historia por montera para hacer una película sobre la II Guerra Mundial en la que lo que menos importa es la contienda en sí. Lo interesante en "Malditos Bastardos" (a mi juicio) es el duelo interpretativo que mantienen Brad Pitt y Christoph Waltz. El primero es un soldado con una clara misión: matar nazis y arrancarles la cabellera como trofeo. Le llaman el Apache. El otro es un coronel alemán al que apodan el cazajudíos y cuya tarea, obviamente, es dar caza a los judíos que se esconden en la Francia ocupada.

La Historia dice que los judíos fueron perseguidos y masacrados por un hombre con unas ansias expansionistas y un racismo de proporciones descomunales. Bueno, pues Tarantino lo refleja a su modo pero sin intentar darle el rigor histórico de "Valkiria", por ejemplo. El director de "Pulp Fiction" coge la historia, le da una vuelta y coloca los nazis en su punto de mira. Los malditos bastardos capitaneados por Aldo Raine (Brad Pitt) inician una auténtica carnicería para acabar con el mayor número de enemigos. En el ejército alemán les temen y entre los aliados, les aplauden. Se mueven como fantasmas y urden un plan para un final alternativo de la II Guerra Mundial que no desvelaré.

Pitt y Waltz son lo mejor de una película en la que los diálogos son impecables y en la que se echa en falta un poco más de acción. Quizá tenían algo de razón los productores cuando obligaron a Tarantino a meter la tijera en el metraje. Aún así, la película dura dos horas y medias. Pero no importa, porque se pasan rápido. "Malditos Bastardos" es una gran película. Se disfruta con ella, con las interpretaciones, con los trabajados diálogos y con la acción (aunque no sea demasiada). Al fin puedo decir que una película de Tarantino me ha gustado. No me extraña que esté rompiendo la taquilla.

Foto: Celebritywonder