El entretenimiento de «G.I Joe»

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A veces, aunque no se quiera, no queda más remedio que ir a ver películas que de antemano se sospecha que no se ajustan a los gustos del que acude al cine. Pero es lo que tiene el trabajo, que no tiene porque gustar siempre. Por eso, cuando pasa algo así lo mejor es mentalizarse, sentarse en la butaca y aguantar el chaparrón. Me pasó con "Transformers 2" y lo mismo me temía con "G.I. Joe". Pero sea porque iba escarmentada por la anterior o porque me esperaba algo mucho peor, lo cierto es que ésta hasta me gustó. No es que me pareciese una gran película (tampoco exageremos), pero sí entretenida, bien hecha y con una trama simple, pero que enganchaba. Al fin y al cabo es lo que buscan este tipo de películas. Y "G.I. Joe" lo consigue.

La película tiene cosas raras que no terminan de encajar demasiado bien, sobre todo la historia esa de que un antepasado McCullen era el hombre de la máscara de hierro (Dumas y los historiadores franceses tendrían mucho que decir al respecto). Pero en líneas generales la trama es completa y mantiene una cierta tensión en los personajes que hacen que la historia no sea sólo golpes y peleas, lo cual se agradece. Aunque previsibles, los duelos y la tensión entre los dos ninjas, Duke y su ex, Ripcord y el objeto de su deseo tienen cierto interés y hacen que la trama fluya hacia un final abierto que promete una segunda entrega. Pero no nos engañemos, "G.I. Joe" es una película de acción y efectos especiales y de eso hay todo lo que se quiera y más. Por eso funciona y la taquilla le está dando la razón. Y todo sacado de unos muñecos de juguete y una serie de dibujos animados. Incréible, pero cierto.

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