«Up» te puede hacer llorar

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Nunca, pero nunca, hay que subestimar a una película de Disney porque siempre tiene la habilidad de ponerte ante una historia de trama triste y enternecedora que si te agarra medio flojo de carácter te puede hacer llorar. Y creo no ser la única en confesar que casi llora viendo esta nueva película de Pixar y Disney en pleno cine rodeada de criaturas que increíblemente reían con la historia.

La cosa fue así, primero ver a las criaturitas jugando a ser aviadores fue totalmente enternecedor... algo como visualizar y proyectar a un par de niños "tal para cual" en un futuro. Y así fue, Elie y Carl se hacen grandes y se casan con la idea de formar una familia aventurera, pero eso nunca ocurre porque Elie no puede tener hijos (chan, primer balazo de tristeza), después los sueños de viajar juntos a las dichosas cataratas se frustran una vez tras otra volviéndose imposibles por la muerte de Elie tras el paso inevitable del tiempo (puf, segundo balazo al alma de cualquier espíritu sensible). Y luego, los planteos del "geriátrico" que te hacen acordar al abuelito que no vas a visitar al asilo desde hace tres meses (puf, tercer balazo y basta ya). Hasta ahí ya tuve suficiente como para llorar, Disney jugó con el alma de todos aquellos que aún nos sensibilizamos por las cuestiones humanas.

Lógico que nada iguala a Bambi, pero eso no quita que la intención de hacernos palpar la vida en toda su expresión de maldad no siga siendo un objetivo del mundo mágico de Disney. Por lo demás la película súper graciosa, muy original y divertida.

Foto: media.photobucket