«La Proposición», más de lo mismo

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No era de esperar otra cosa. Sandra Bullock regresa a la comedia romántica y lo hace con un topicazo que recuerda a otra de las muchas que hizo hace ya tiempo. Aquella con Hugh Grant que se llamaba "Amor con Preaviso". Se parece a aquella, ligeramente, pero en realidad es que todas las comedias románticas se parecen entre sí, aunque unas sean mejores que otras. Ésta, "La Proposición", no es de las peores, pero es tan previsible que hasta la resolución parece que llega demasiado tarde. La historia es la de una editora literaria, Margaret Tate, tan tirana que todos sus empleados la temen. Sobre todo, Andrew Paxton (Ryan Reynolds), su amedrentado ayudante que, sin saber muy bien por qué -simplemente pasaba por allí- se encuentra con la sorpresa de que sí o sí debe acceder a casarse con su odiada jefa. Todo porque ella es canadiense, se saltó la ley y la autoridades han decidido deportarla. El bueno de Andrew acepta bajo coacción y se la lleva consigo a conocer a su familia.

Tienen un fin de semana para conocerse íntimamente y responder correctamente a las preguntas de un cuestionario en el que si no coinciden acabarán con los huesos de él en la cárcel y los de ella en Canadá. No hace falta ver la película para saber casi al dedillo cómo se desarrolla la trama o cómo terminará con un final un tanto bochornoso pese a lo previsible. Aún así, hay que reconocer que Sandra Bullock está bien en su papel de tirana con un corazoncito después de todo. La chica hace lo que mejor sabe hacer, comedia romántica. Un registro en el que se mueve a la perfección y que siempre resulta un éxito de taquilla. Y tampoco está mal su partenaire, el señor marido de Scarlett Johansson, que goza de un punto cómico interesante. "La Proposición" es lo que es y no se le puede exigir más. Una comedia romántica simplona, previsible y que marcha rodada hacia un final que es el que todo el mundo espera. No decepciona porque quienes vayan a verla buscarán eso. Y lo encontrarán.

Foto: All Movie Photo