«Quarantine»: a [Rec] higher version

quarantine

Después de ojear comentarios de anteriores _post_ y ver diversidad de opiniones (además muy contrarias), me he decidido a dar mi punto de vista. El objeto de esta crítica es Quarantine, versión americana de la vanagloriada [REC]. Pero vayamos por partes.

Hay ciertos puntos a resaltar. Entre otras cosas, estamos ante otra cinta diseñada para las masas, y nunca mejor dicho desde el momento en que se trata de un remake desesperado de otro título moderno y reciente (falta de creatividad, ¿os suena de algo?). Jaume Balagueró y Paco Plaza dieron en el clavo, y vaya clavo, tanto la original como el remake rebosan hemoglobina. Pero donde difieren evidentemente es en la personalidad -de la península ibérica a yankeelandia hay un buen salto-.

No voy a negar que en mi caso -y como el de muchos otros/as seguro-, entré en la sala con cierta actitud inquisitiva -a ver que han hecho los americanos -pensé-. Lo cierto, es que en el transcurso de la cinta me fui dando cuenta poco a poco que no había malgastado el dinero. Pero aún hay más. Menos tiempo tarde aún en cerciorarme de que me encontraba ante un producto un ratito superior a su predecesor. Y no me hace nada decirlo pero es que es así. [REC] fue en su momento un original ejercicio de originalidad (en concepción), valga la redundancia. Pero a mi modo de ver, le faltaba una vuelta de tuerca, como a muchas otras producciones españolas. El garrafal fallo de la original fue precisamente ese desmesurado afán por conseguir hiperrealismo, cosa que contribuyó a crear el efecto contrario. Y precisamente esa es la gran baza de Quarantine, capitaneada por el desconocido John Erick Dowdle y protagonizada por la hermanita de Dexter, Jennifer Carpenter en el papel de la Ángela Vidal yankee.

Muy lejos del capital que poseen los americanos para invertir en el séptimo arte, en este caso, han sabido hacerse suya la historia sin necesidad de demasiado bombo y platillo. Básicamente, es comparable a un cuadro. Los acabados impresos al otro lado del atlántico son superiores al filme de Balagueró -sí sí, una falsificación superior al original-. Es gracioso, pero tan sólo ya el grano de la cinta americana da un nuevo color a la historia. Y para qué negarlo, aún conociendo la trama, me levanté más centímetros de la butaca con Quarantine. Los famosos sustos a los que nos tiene acostumbrado el cine de terror también son superiores en esta nueva versión. Mayor intensidad. Esa es la definición. Mayor intensidad y realismo, aplicables a toda la película.

Pero las escenas no son calcadas como se había dicho en un principio, la industria americana se ha tomado alguna que otra licencia extra, aunque eso es lo de menos. Algo tenían que hacer. Sin duda lo mejor de la película son los quince minutos finales, cuando todo cristo está poseso. Una caótica locura. Así y todo, y dentro de dicho final, la escena del ático no es tan heavy como en la española, por dos razones: no dejan nada claro el origen satánico de todo el pastel, y porque simplemente no es tan sobrecogedora, ya que teniendo en cuenta el nivel superior de Quarantine, uno se espera un final aún más chocante. Pero bueno, el producto en su totalidad sobrepasa a la creación hispánica. No aporta nada nuevo, pero lo mejora.

Muy buena imaginación la de los españoles. Muy buena producción la de los americanos. Y esto nos hace pensar: ¿y si desde un principio ya se hubiera confiado la mano de obra a EE.UU.?, ¿cuál hubiera sido el resultado?