Philip Seymour Hoffman, arte y oficio

le llamaban lechoso en el cole, pero lo superó
le llamaban lechoso en el cole, pero lo superó

Philip Seymour Hoffman es un actor de los que llevan el talento por bandera. Es un monstruo de la interpretación, que a lo largo de los años no le ha hecho ascos a absolutamente nada. Es de esos actores que serán recordados como de los grandes, de esos de los que se dirá hacían que mereciera la pena ver una película sólo por tenerle en el reparto.

Tiene pendiente de estrenos dos películas que apuntan alto en la temporada de premios. Son Doubt, en la cual mantiene un duelo interpretativo de altura con la gran Meryl Streep, y Synecdoche, New York, el debut en la dirección del oscarizado guionista Charlie Kauffman, singular y sorprendente como pocos.

Es a cuenta de ésta que el actor ha concedido una extensa entrevista a los chicos de Coming Soon, en la cual se muestra muy accesible, por contra del hermetismo que normalmente le caracteriza, y en la cual habla del oficio, los proyectos, Kauffman y el teatro. Un extracto para abrir boca:

¿Qué quieres de un director con el que vas a trabajar?

Lo que le pido a un director es que inculque a todos el hecho que están trabajando en algo especial, único, que lo que hacen es un evento extraordinario. Que la gente lo vea o no es algo que realmente no importa, pero sí el hacer la vida excitante en ese modo. Pienso que si un director no infunde ese entusiasmo para que hagas algo especial con tu trabajo, no hacen algo que deberían. Y cuando un director tiene empatía con la mente del actor, entiende cómo funciona, creo que esa empatía es muy inteligente, agiliza el proceso cuando el director da alguna directiva, y se sabe qué se hace. Es muy complicado ser un buen director porque estas cualidades no son fáciles de hacer bien. Son las que tienes que querer de verdad. No quieres ir a trabajar con un director que es del tipo “ bueno, aquí estamos así que... tú estás ahí” o incluso uno del tipo “ sí, mola, deberíamos estar muy contentos de trabajar juntos”, yo soy del tipo “no, no quiero ser feliz sólo con estar trabajando”. Nos pagan muy bien por estar aquí haciendo esto. Es muy cínico en verdad... [...]

por lo menos es ordenado
por lo menos es ordenado

¿Intentas esas cosas cuando diriges teatro?

Sí, quieres que los actores se sientan como que están en el único lugar en el que quieren estar, pero eso significa crear el desafío que sea tan imposible de enfrentarse que los haga plantearse constantemente cómo superarlo. Esas son el tipo de cosas por las que la gente sigue en esto.

¿El actuar se convierte en un trabajo diario como cualquier otro? Creo que cualquiera, por mucho que le ame su empleo, llega a un punto en el que dice “uf, tengo que ir al trabajo”.

Oh, sí, claro. Estoy bastante quemado actualmente. [...] En cuanto a los actores, creo que fue Elia Kazan quien lo dijo, que todos hemos sido cortados o heridos, entonces la piel se cura y nos queda una postilla, una costra, y cuando se va nos deja una marca o algo. Bueno, los actores se cortan, tienen la postilla pero antes de que sane totalmente se la quitan y se tiene que curar de nuevo, y de nuevo la retiran, y es bastante dramático, tan tópico como suena, es verdad, pero creo sinceramente que llega un punto en que tienes que apartarte por un tiempo.

En resto a un clic.

Vía: Coming Soon