César Antonio Molina y el cine español

Teniendo en cuenta la cantidad de tonterías que dice la gente, pues uno debería estar ya curado de espanto, pero no es así. Ni por asomo. Hoy ha sido una de esas veces en que uno abre el periódico y le ponen a prueba su paciencia. Resulta que 'mi' ministro de cultura, mío y de todos los españoles, pues no se explica esa manía que le tiene todo el mundo, en plan conspiración, al cine español:

No he entendido nunca la mala prensa que se ha hecho de nuestro cine los últimos años, aunque no lo achaco a nadie...

Este discurso no es nuevo. Qué casualidad que la presidenta de la academia del cine español, los productores, algunos "actores-estrellitas" que se declaran enamorados de su cine pero escapan a otros en cuanto pueden, comparten esa misma visión. Una visión que, paradójicamente, les ciega ante la realidad del cine español. El ministro, tan gallardo él, se declara defensor de nuestra cinematografía. Ajá. Si así lo fuera, me parece que protegería nuestras pantallas, crearía unas leyes de distribución y exhibición que ayudaran a mejorar la situación, y un largo etcétera, mucho más importante que crear el mayor museo de cine del mundo, que es su más querido proyecto.

No vamos a ningún lado si los principales jefes de todo esto hacen gala de un corporativismo deleznable, que nos toma a todos por tontos, y que redunda en esa teoría paranoica de que alguien, por alguna misteriosa razón insondable, odia el cine español, tan magnífico y grandioso él; en lugar de encontrar lo que hacemos mal como industria y de emprender el camino, duro pero lleno de alicientes, de una cinematografía poderosa y que el mundo entero observe con admiración.

Enlace: Molina: "No entiendo la mala fama del cine español"