‘Wanted’: un tiro con efecto

no me rechistes que te agrando el ojete
no me rechistes que te agrando el ojete

SOBRADA: (del part. De ‘sobrar’) 1.- adj. Demasiado, que sobra; 2.- adj. Atrevido, audaz y licencioso; 3.- adj. Rico y abundante de bienes.

Si hacemos caso de la definición que da el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española del término sobrada, el cine del director ruso Timur Bekmambetov encaja frontal y completamente dentro de ello. Tanto en su producción patria como en su recién estrenada carrera hollywoodiense.

Wanted nos cuenta la historia de Wesley (James McAvoy), un don nadie que es vapuleado en todos los aspectos de su vida: su novia le engaña, su jefa le humilla y su mejor amigo es una sabandija. Aún así Wesley no para pedir perdón por todo. Hasta que aparece en su vida Fox (Angelina Jolie), una despampanante mujer miembro de la Fraternidad de Asesinos, una asociación centenaria, comandada por Sloan (Morgan Freeman) a la que Wesley debe ayudar asumiendo quién es en realidad.

El mundo del cómic que tan afanosamente Hollywood se está esforzando por exprimir, no es sólo cuestión de hombres con los calzoncillos por fuera. Si ya Sam Mendes se atreviese con un drama de mafiosos adaptando Camino a la Perdición, o tuviésemos retratos humanos tan dispares llevados a film como el American Splendor de Harvey Pekar o el Ghost World de Daniel Clowes, era hora de tocar el género macarra. Ya vimos la luz, ya vimos a los hombres, ahora tocan los chulos.

el cabrito original
el cabrito original

En su versión impresa, Wanted era una historia sobre un mundo en el cual los supervillanos, aliados todos, gobernaban el mundo en las sombras. Donde el protagonista era Eminem y la chica era Halle Berry. Donde las expresiones malsonantes competían en rudeza entre sí, con mucho sexo, drogas y vísceras desparramadas por cualquier sitio, contrario en todo momento a cualquier tipo de concesión o correctismo político. Una historia antogonista de clasicismos y heredera de la desfachatez y sinvergonzonería propia de lo más bajo del nuevo siglo.

Joder, era un tebeo divertidísimo.

La película, siendo un ejercicio de alto presupuesto, está suavizada al extremo en todos esos términos. No son supervillanos, son asesinos. No hay insultos, ni drogas, ni sexo, pero Bekmambetov sí tiene muy poca vergüenza, y llena la cinta de escenas de acción absolutamente imposibles, de técnicas superesdrújulas de lucha y recuperación, de giros del guión muy medidos y un espíritu terriblemente fiel al modelo original si salvamos las distancias que las licencias permiten.

Todo en Wanted está pasado de rosca. Desde cómo está rodada, con ralentizados imposibles y encuadres inverosímiles, a cómo está escrita, comprobable en toda la primera media hora que viene a ser el súmun de la fórmula, a cómo está interpretada, con un McAvoy que pasa de cero a cien, una Jolie cuasi-muda, y un Freeman fríamente calculador.

Es cierto que esto, a la vez que es una virtud, puede considerarse todo lo contrario, puesto que es tan fantástica en un entorno tan realista, o por lo menos realísticamente rodado, que si no haces un ejercicio de suspensión de la incredulidad bastante notable chocarás frontalmente con la propuesta.

A este ruso loco le viene muy bien el alto presupuesto. Y un guión que no esté escrito por un grupo de kazajos hartos de vodka, como en los Guardianes de la noche y el día.

Esto es lo que se le pide al cine de entretenimiento: que vibres, te rías y salgas con la sensación de haber gastado bien tu dinero y tu tiempo.

PUNTUACIÓN: 7 / 10

LO MEJOR: Es una gran sobrada en sí misma.

LO PEOR: La primera mitad es mucho más cachonda que la segunda, que casi carece de humor.

EL MOMENTO: El asesinato con el coche haciendo un trompo en el aire por encima de la limusina. Si eso no es el paradigma de macarrada, que baje Dios y lo vea.